El presidente de UPyD de Melilla, Emilio Guerra, pidió ayer la creación del Instituto Municipal del Deportes, para poner fin “a los escándalos permanentes del Sr. Robles y facilitar así, que esa área municipal comience a funcionar a través de una planificación y ordenación seria de la mano de profesionales, que pongan esos recursos al Servicio de la generalidad de los ciudadanos melillenses”.
Ha sido una sorpresa la propuesta de Emilio Guerra ya que el 25 de junio pasado, al analizar la coyuntura económica adversa en que nos encontramos, dijo que en el Ejecutivo local “se podría comenzar por eliminar algunas consejerías y viceconsejerías que no sirven para nada, cuyos titulares cobran una auténtica barbaridad para la nula actividad que en realidad desarrollan”. Y, nuevamente, el pasado 24 de noviembre, el dirigente de UPyD declaró que los presupuestos para el 2009 “soportan una carga excesiva con los innumerables -algunos inservibles- organismos, empresas públicas municipales y consejerías”. Asimismo, añadió que había que cerrar algunas de ellas y también "revisar las despilfarradoras subvenciones, rebajar los salarios del gobierno, eliminar cargos de confianza y dejar en suspenso acontecimientos y grandes eventos que sólo sirven para el goce y disfrute de unos cuantos o para el negocio de otros menos".
Si no está de acuerdo con la gestión del actual consejero de Deportes y Juventud, Francisco Robles, como así lo ha manifestado Guerra en reiteradas ocasiones (30/1/2008, 23/2/2008, 25/2/2008, 1/6/2008, 13/10/2008, 15/10/2008, 18/10/2008, 26/10/2008, 04/11/2008, 15/11/2008), no debe preocuparse, tiene que seguir en esa línea, denunciando y aportando pruebas para que los ciudadanos conozcamos mejor cómo se están haciendo las cosas en nuestra ciudad pero, por favor, que no pida que se cree un nuevo organismo porque le van a hacer caso. Sí, en eso sí le van a hacer caso rápidamente. Tiene que creerme Emilio Guerra porque ahí, en sociedades públicas, institutos y derivados, fuera de tribunales de oposiciones la contratación de trabajadores es más fácil y la gestión tiene que pasar menos filtros. La muestra o el ejemplo de lo que escribo está en la actual macro estructura que se ha ramificado o diversificado desde el tronco original de la Plaza de España.
Emilio Guerra viene del mundo deporte y por ello recordará los tiempos en que gracias a Antonio Barranquero (UCD) y Francisco Moya (PSOE), concejales que dispusieron de exiguos presupuestos y escaso personal, el deporte tuvo una gran eclosión en los centros escolares y con pocos medios e instalaciones se hicieron muchas cosas. Guerra y, por supuesto Robles, deberían pensar en lo que se podría hacer hoy con aquellas ganas y dedicación que se pusieron entonces desde una Consejería de Deportes como la actual, que tiene diez veces más de presupuesto, personal, instalaciones, medios y... camisetas y gorras, sí camisetas y gorras, porque anda que no hay merchandaising con los logos de "Melilla deporte" por ahí, para vestir a toda la ciudad.
La diferencia principal entre el talante que existía a comienzos de la década de los ochenta con el actual se puede explicar en que, a partir de 1991, se fueron abandonando los colegios como centros de la actividad deportiva, se primó el asociacionismo elitista, los clubes y federaciones... Se olvidaron de que el deporte en edad escolar tenía que estar organizado en su base, en los centros educativos. Se olvidaron de que estos debían de estar abiertos fuera del horario escolar con un presupuesto determinado, no pagándole horas extras al bedel que quería hacer negocio. Se olvidaron de que los profesores de educación física deberían de tener una compensación por dedicar su tiempo fuera del horario establecido... Al final todo se centró en la competición federada y, por tanto, en el exceso de coste para mantener el interés de la afición. Afloraron los deportes espectáculo, de exhibición... y, también, todo hay que reconocerlo, nuevas modalidades deportivas que antes no contaban en la ciudad.
Habla Guerra de técnicos, de profesionales... ¿recuerda que existió la figura de director deportivo?. Sí, hombre, cuando Manuel Ayala Galdeano intentó poner coherencia entre tanto desorden y despilfarro. A éste le sucedió José Rielo que llegó ocupar la Dirección General de Deportes... Robles se lo quitó de encima porque estorbaba en sus planes.
Puede que no se necesite una nueva estructura, puede que sólo sea necesario reorientar las directrices. Es decir, nuevos responsables que aprovechen lo que hoy sobra y se desperdiga: dinero, instalaciones, medios, personal,... y mucho aficionado con ganas de contribuir a que esta ciudad sea modélica en las actividades deportivas.
Emilio Guerra debe de reflexionar pues el buen ciclista no se hace con la compra de una nueva bicicleta sino pedaleando, pedaleando con esfuerzo y mejorando la técnica. Otra forma de utilizar la bicicleta es el paseo y la parada en cafeterías de moda...