Cuentan las agencias que el pasado miércoles el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, pidió al Gobierno Español un "paréntesis" en el libre mercado para afrontar la crisis económica a través de "medidas excepcionales" que permitan dotar de financiación a las empresas y frenar la "sangría" en el mercado laboral. Según la información publicada, Díaz Ferrán puso como ejemplo en este sentido que "el Gobierno de EE UU está tomando medidas que nunca hubiéramos pensado en un país que es líder en las libertades económicas" y pidió al Gobierno que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) "busque soluciones" y "haga una excepción" a través de avales para que los bancos presten dinero para el circulante.
La crisis económica -principalmente financiera- de EE.UU., ha trastornado la economía mundial y el pánico está apareciendo en todos los lugares, aunque el vicepresidente primero del Gobierno Español, Pedro Solbes, continúe repartiendo dosis de calma. Así lo hizo ayer durante su intervención en el Congreso de los Diputados cuando se refirió al problema del sector financiero estadounidense, ya que consideró que las últimas medidas adoptadas por la Administración Bush con respecto a Merrill Lynch o Lehman Brothers -que calificó de “positivas”- influyen en que “estemos algo más tranquilos” en España. O sea, que aquí -para el Gobierno- todavía estamos con el desplome del sector inmobiliario y la inflación galopante...
Sin embargo, también han informado las diferentes agencias que el mismo día de las intervenciones de Díaz Ferrán y Solbes “el Ibex 35 perdía un 2,29% por los malos datos al otro lado del Atlántico y en el sector financiero”, ya que el salvamento de AIG por la Reserva Federal de EE.UU. no convenció en Wall Street que cayó nuevamente y, a su rebufo, el Ibex 35 fue incapaz de aguantar por encima de los 11.000 puntos.
El panorama es desolador y los datos siguen fluyendo hoy: “la morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito a particulares y empresas subió en julio hasta el 2,15 por ciento, la tasa más alta desde septiembre de 1998, cuando se situó en el 2,17 por ciento, según el Banco de España”.
A nivel local también estamos en esa línea según qué tipo de fuente se pronuncie sobre el tema. El otro día saltó la alarma en unas declaraciones de la presidenta de la CEME-CEOE y de la Cámara de Comercio, Margarita López Almendáriz, quien declaró que Melilla puede verse abocada en breve "a un desastre económico sin parangón" si las pequeñas empresas no pueden hacer frente a sus gastos e inversiones (Ver noticia en el diario Melilla Hoy). Explicó López Almendáriz que las entidades bancarias están recortando drásticamente las cantidades de los créditos en su renovación anual, lo cual lleva a algunas empresas locales a situaciones de debilidad extrema.
El dinero, que es cobarde, se esconde cuando hay peligro y quien lo tiene anda ya desesperado por reubicarlo en otros lares más seguros.
Quizás por ello tenga visos de ser posible el anuncio que hizo el pasado martes el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, cuando informó que “una empresa de telemarketing se instalará el próximo año en Melilla para dar empleo a 400 personas"(Ver noticia en diario Sur). Esperemos que esta subvención o ayuda que la Ciudad Autónoma puede conceder a la citada empresa para su instalación, que, según Imbroda, “se plasmará en los Presupuestos de 2009”, no tenga el mismo final que la otorgada en su día a la compañía Air Nostrum (bien es cierto que a través de un contrato de publicidad) o las destinadas a una joven industria local que, al parecer, ha entrado en suspensión de pagos recientemente. No obstante, hay que reconocer que el anuncio de Imbroda de ayudar a atenuar los costes de instalación de nueva empresa es una medida que puede ser catalogada como excepcional -en la tendencia que pidió Díaz Ferrán el otro día-, o, desde el punto de vista político, sólo sea para demostrar que en Melilla la situación es diferente al resto del hemisferio norte y que esta ciudad es un lugar seguro para el dinero en tiempos de inestabilidad general.
Siempre hay medidas excepcionales y sirva como ejemplo (recurso habitual en este espacio web) el destino de las partidas presupuestarias que van destinadas a pagos a las empresas de los medios de comunicación y la repercusión que tienen en el tejido socio-económico de Melilla. Eso que se lo pregunten al empresario que apostó recientemente por montar una nueva empresa de comunicación de ámbito local, Gustavo Cabanillas, en el sentido de si recibe o no ayuda de la Ciudad Autónoma, o legalmente hablando, si mantiene un convenio para la inserción de publicidad institucional... creo que la respuesta es que no, excepcionalmente no.
La respuesta es simple a la pregunta de por qué unos sí y otros no: medidas excepcionales.