Esta mañana he leído en la edición de Melilla del Diario Sur que los diputados de Ceuta y Melilla, Francisco Antonio González y Antonio Gutiérrez, están elaborando una proposición no de Ley en la que solicitarán “la creación de un centro de formación del Ejército en la ciudad que permita contar con una población militar estable que cubra las plazas vacantes en la actualidad, fijadas en unas 90 en la Comandancia General de Melilla”.
Según el diario, que recoge unas declaraciones del diputado Gutiérrez, esta iniciativa parlamentaria tiene como objetivo paliar los efectos secundarios que pueda tener en Melilla la aplicación del Plan de Reestructuración del Ejército. Para Gutiérrez, “sería bueno que tanto en Ceuta como en Melilla hubiera una población militar estable para que hubiera mecanismos de formación, una especie de escuela de formación o centro de reciclaje, para que siempre haya un flujo de población estable que garantizara cubrir las vacantes”.
Es la primera vez que escucho o leo unas declaraciones sensatas provenientes del partido conservador desde que se inició la polémica de los efectos secundarios que tendrá en Melilla el Plan de Transición del Ejército. Creo que ese es el camino: propuestas en lugar de crear o apoyar el miedo al cambio.
Los representantes políticos deben estar por buscar soluciones y esta propuesta puede ser buena ya que Melilla es un lugar idóneo para ubicar centros de formación. Ejemplo lo tenemos en la Policía Nacional, hace ya muchos años que se utiliza la ciudad (por su ubicación y por tener puerto, aeropuerto y pasos fronterizos) para completar la formación de los/as alumnos/as policías. Para llevar a cabo la idea de la citada propuesta -no soy un entendido- creo que existe en la ciudad infraestructura militar que se puede aprovechar para determinado grado de formación, quizás falte el personal adecuado pero no creo que sea el principal inconveniente.
Siempre es de agradecer que los políticos piensen en positivo en lugar de fomentar el desasosiego de los/as ciudadanos/as.