Ayer, cuando escuchaba los informativos de Radio Nacional de España, quedé sorprendido del tono de las declaraciones de la vicepresidenta segunda de la Asamblea de la Ciudad y consejera de Contratación, Esther Donoso, sobre capacidad y formación de Dionisio Muñoz como representante de los melillenses en la Asamblea y secretario general del PSME-PSOE. Ya no recuerdo bien con exactitud lo que dijo porque mi mente es cada día más exigente a la hora de archivar las palabras de los políticos, pero, entre otras cosas, según recoge hoy el diario “El Telegrama”, Donoso pidió al líder socialista que “deje de erigirse como el futuro Napoleón que gobernará Melilla, a ver si le va a pasar como el cuento de la lechera, que deje de soñar, ponga los pies en la tierra y se ponga a trabajar”. ¡Discurso de gran calado!, propio de una vicepresidenta de una cámara autonómica, ejemplo de la cortesía parlamentaria.
Una simple observancia: en 2007 Muñoz fue votado por unos cuantos miles de melillenses que conocían su capacidad y formación, pues éste nunca ha ocultado su trayectoria personal. Donoso debe aceptar su presencia y, cuando hable, ajustarse más a la veracidad de los datos como, por ejemplo, cuando se refiera a la frecuencia con que se celebran las reuniones de las comisiones informativas.
Y es que los datos se manejan de forma muy peculiar en este Gobierno. Sirva como ejemplo que Donoso, en su intervención, también dijo que el PSME-PSOE es “el responsable de que se vayan de Melilla de 800 a 1.000 personas”, una cifra claramente inferior a la que citó su compañero de Gobierno, el vicepresidente Miguel Marín, cuando, en el comienzo de la campaña divulgativa sobre los efectos que tendrá en la ciudad el Plan de Transición del Ejército, nos asustó a propios y extraños al anunciar que cerca del 10% de los residentes en Melilla, unas siete mil personas, cogerían las maletas para emigrar.
Por otro lado, datos no le han faltado a la jueza que ha dictaminado a favor de Inés Urdiales en el conflicto que ha mantenido en los últimos meses con el Gobierno local y concretamente con el área de recursos humanos que dirige el citado anteriormente Miguel Marín, el de las maletas, consejero de Administraciones Públicas y segundo en el escalafón tras Imbroda.
La historia de Urdiales, ex-viceconsejera de empleo de los primeros gobiernos de Imbroda, tras su fulminante cese y reincorporación a su puesto de trabajo en el ámbito de la Administración local, área de educación (Programa de Garantía Social), es un ejemplo claro de que “si no estás conmigo, estás contra mi” y yo añadiría de mi cosecha particular:“pagarás por ello". En la mayoria de las ocasiones este tipo de hechos no trasciende a la opinión pública (ya se sabe de qué lado están los mensajeros) pero, claro, algunas veces, como se puede leer en el fallo judicial que se ha divulgado esta mañana en el informativo de Radio Nacional de España, al parecer, los “servidores” dejan rastro de su entusiasmo porque las cosas se hagan como quieren los jefes.
Y quizás consista en eso, el extremado fervor que, a veces, exhiben los subordinados para hacer méritos ante su señor.