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El monocultivo del turismo y la naturaleza

Archivado en La Nota de Melilla • Fecha: 21-04-2008 09:12:48

El servidor de noticias de Terra anunció el pasado viernes que la consultora española de turismo THR “está estructurando el plan turístico de la Laguna de Marchica, una extensión de 25 kilómetros de costa cerca de Nador (Marruecos), sobre el Mediterráneo, donde se ubicarán siete resorts”, según anunció ese día la citada compañía.

Tras conocer que, una vez finalizado el proyecto, “la zona podría aglutinar alrededor de 100.000 camas hoteleras, cifra similar a lo que supone el conjunto de Madrid”, no pude evitar cierta nostalgia adelantada en el tiempo sobre lo que fue “la bocana” y el futuro de progreso que espera a la zona que rodea a Melilla.


Es cierto que tal posibilidad de inversión “significará una oportunidad de negocio para las cadenas hoteleras españolas” y que puede ser clave para el empleo de miles de personas en la Guelaya marroquí. Sin embargo, creo que tal alto número de plazas hoteleras en tan poco espacio, “una albufera de agua salada de 115 kilómetros cuadrados”, será una agresión muy fuerte al medio ambiente y no creo que sea un ejemplo de desarrollo sostenible.


No obstante, ya hay quien bendice la inversión anunciada y el diario Sur tituló ayer la noticia de la siguiente forma: “Buenos tiempos para la vecina albufera”. Para el autor del artículo, “los inversores turísticos españoles han puesto proa a la Mar Chica. La popular Bocana, paraíso primaveral y veraniego de los melillenses se va a convertir en un complejo muy similar al que alberga el Mar Menor de Murcia. Melilla, en consecuencia, puede convertirse en el punto de encuentro para grupos de viajeros que decidan apostar por uno de los destinos turísticos de mayor aval: Marruecos”.


Debo de ser un personaje un poco extraño porque conocí hace muchos, muchos años, el inicio de la urbanización de la “Manga del Mar Menor”, ejemplo de agresión urbanística sin freno que destrozó un paraje natural, y siempre tuve como consuelo que en “la Mar Chica” quedaba ese ejemplo tan peculiar de la naturaleza mediterránea con flora y fauna marina endémica.


En fin, parece que el progreso avanza inexorablemente y muy pronto notaremos sus efectos. Sólo espero, deseo, que no falle el monocultivo turístico y si no se cumplen las optimistas previsiones, se pierda la riqueza natural y no se obtenga la económica y laboral.

Escrito por Miguel Gómez Bernardi
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