“Son legales pero no son legítimos”, con esta frase un amigo calificaba a los representantes actuales de la comunidad musulmana de Melilla en unos momentos en que se camina hacia una reforma de lo que hoy se conoce como Comisión Islámica de Melilla (CIM), organización compuesta a su vez por cuatro asociaciones religiosas inscritas en el censo gubernativo de Melilla (Asociación Religiosa Musulmana, Comunidad Musulmana, Consejo Religioso Musulmán, y Asociación Badr).
La actual estructura de la CIM, una comisión permanente de 12 miembros (tres designados por cada asociación) y 4 secretarios generales (uno de cada asociación), contenta a pocos de sus miembros porque se ha mostrado inoperante en determinados temas, en la mayoría de los casos como consecuencia de las desavenencias surgidas entre algunos de sus componentes.
Al parecer, según he podido constatar, en el verano de 2005 se llegó a un acuerdo entre los máximos responsables de las asociaciones que componen la CIM para no mostrar de forma pública estas desavenencias y caminar de forma conjunta en actividades y celebraciones religiosas. Es una forma de explicar el éxito de asistencia que tuvieron las convocatorias, efectuadas de forma conjunta por todas las asociaciones, a rezos públicos que se materializaron en las festividades de Ait el Fitr y Ait el Kebir pasadas.
Sufragio universal
Ahora mismo hay un principio de acuerdo para llevar a cabo, a través de sufragio universal entre todos los/as musulmanes/as residentes en Melilla, unas elecciones para elegir al representante de la comunidad musulmana, aunque todavía no está definida la denominación que tendrá si se culmina el proceso. Tampoco está definido el ámbito de las competencias que pudiera tener este representante o el poder ejecutivo de que dispondrá con su propio equipo de gobierno. No obstante, apuntan, este futurible representante tendrá que rendir cuenta ante órganos de control, o consejos, elegidos también por sufragio universal.
De esta forma, que está contemplada en el acuerdo suscrito por el Gobierno español y las comunidades musulmanas en 1992, el represente elegido será un interlocutor válido para mantener conversaciones con las diferentes Administraciones, pues, además de tener la legalidad necesaria, dispondrá también de la legitimidad obtenida a través de las urnas.
Éste no es el primer intento de llevar a cabo unas elecciones democráticas para elegir un representante de comunidad islámica en Melilla ya que el 3 de julio de 1998 salió elegido, con 2.660 votos, el único candidato, Abdeljabir Molina Peñafiel, un profesor de Primaria de 40 años (entonces) que llevaba cinco residiendo en Melilla, quien se había presentado a unos comicios impulsados por la recién creada Federación de la Comunidad Islámica de Melilla, que hasta entonces sólo contó con el apoyo de dos de las cuatro asociaciones que componían la CIM, la Asociación Religiosa Badr y el Consejo Religioso, mientras que la Asociación de la Comunidad Musulmana, presidida por Mohamed Ahmed Moh, no se pronunció al respecto y sí quedó al margen del proceso la Asociación Religiosa Musulmana, presidida por sidi Driss Abdelkader. Al final, aquel proceso no fraguó.
Cuentan las fuentes consultadas que ahora, en las conversaciones previas que se están realizando para llegar a un acuerdo sobre el proceso electoral, a diferencia del pasado, parece existir un cierto consenso entre tres de las asociaciones de la CIM (salvo la que preside Mohamed Ahmed Moh “Yimmi”) y otro tipo de representantes de organizaciones diversas y responsables de las mezquitas de la ciudad. Puntualizan estas fuentes que es una demanda de los musulmanes melillenses que sus representantes sean elegidos de forma democrática, “existiendo en la actualidad un cierto divorcio entre las asociaciones y el pueblo llano”.
El electorado
Con respecto al electorado que tendría derecho a voto, al parecer, en la actualidad en algunas de las diferentes mezquitas de la ciudad se elabora el censo de los fieles de cada una de las barriadas para configurar un electorado en cada distrito, sin importar la nacionalidad ni el origen de los futuribles electores, como dice Abderrahman Benyahia, representante de la Asociación Religiosa Musulmana, “es musulmán melillense quien viva en Melilla, nos es indiferente si tiene tarjeta de residencia o tiene documento nacional de identidad”. Asimismo, también parece que los candidatos a representantes podrían tener el mismo perfil y ya se escuchan algunos nombres que se postulan como cabezas de lista.
Tiempo
Sin embargo, volviendo al proyecto de reformas, aunque el consenso no se haya alcanzado con la Asociación de la Comunidad Musulmana, parece que el proceso no se ha iniciado por este motivo, sino porque no se quiere vincular a la política y estamos en años electorales que podrían desvirtuar el objetivo general. De hecho, en enero de este año se llegó a un principio de acuerdo para iniciarlo pero se aplazó hasta la celebración de las elecciones locales del 27 de mayo. Una vez efectuadas éstas se ha retomado el tema, acabando con “rencillas personales” de determinados representantes que impedían llegar a un acuerdo definitivo, pero la sombra de las elecciones generales está presente y puede ser un nuevo impedimento en el tiempo. Cuando consulté a diferentes protagonistas de las conversaciones mantenidas hasta el momento, en la mayoría de los casos se pronunciaban a favor de aplazar el proceso hasta que se celebren las citadas elecciones.
Injerencias
Tanto unas como otras, las personas consultadas han sido cautas en sus respuestas porque temen que si este asunto se conoce de forma pública se contamine políticamente y existan injerencias de partidos políticos y poderes fácticos habituales en este tema. De hecho, algunas apuntan a que se podría desvirtuar el mensaje del objetivo inicial que es, en esencia, democratizar la representación de los musulmanes para que la organización resultante tenga la legitimidad necesaria a la hora de resolver los problemas tradicionales que tiene esta comunidad en la ciudad.
Es tiempo de espera.