El Partido Popular y su candidato a la Presidencia de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, ganaron ayer las elecciones locales celebradas en Melilla al obtener 16.055 votos, 615 más que en 2003, que le suponen 15 diputados locales en la Asamblea, mayoría absoluta.
Coalición por Melilla obtuvo 6.234 votos, 1.158 menos que en 2003, que suponen 5 diputados.
El Partido Socialista de Melilla-PSOE fue votado por 5200 electores, 1.835 más que en 2003, y sacó 5 diputados.
Convergencia de Melilla no llegó al 5% exigido para entrar en la Asamblea al obtener por vez primera en los comicios 784 votos, (el 2’73%).
Así, mientras no se demuestre lo contrario, quedan las estadísticas finales de unas elecciones que han venido precedidas por una campaña irregular salpicada de sucesos no suficientemente explicados hasta el momento.
Sin embargo, la diferencia entre el vencedor de los comicios y su inmediato seguidor es tan amplia que no admite discusión alguna. Imbroda ha ganado y debe ser felicitado por ello. En términos deportivos se puede decir que este partido ya ha concluido y tiene un ganador. Ahora, a trabajar por esta ciudad y recuperar el clima de entendimiento que se ha ido enrareciendo en los últimos meses.
También es momento de reflexionar y analizar sobre la influencia de la maquinaria del sistema en las preferencias del electorado. El PP ha contado con todos los medios para “vender” su imagen y, a la vista de lo acontecido, el objetivo trazado ha sido conseguido. Los grupos de la oposición, en especial CpM, se han equivocado de estrategia y lo han pagado caro, no han conseguido disminuir la distancia que les separaba del partido en el poder. Incluso, éste estuvo a punto de distanciarse más en escaños.
Ahora, quienes perdieron deben reflexionar sobre por qué no ilusionaron al electorado. Así como el partido ganador no debe caer en la tentación de pensar que la revalida de la victoria les avala para seguir utilizando el “rodillo” en todas sus actuaciones. En democracia lo importante no es el gobierno de las mayorías, que se da por supuesto, sino el respeto a las minorías.
No obstante, en Melilla la opción con más seguidores ha sido, nuevamente, la abstención. Por algo será.