Al final Ángel Morán se ha ido de forma callada y lejos de aquí.
Ángel terminó la agonía que empezó hace tiempo y su muerte no ha sido una sorpresa, sabíamos que estaba al llegar.
Hoy no siento pena, quizás porque sé que acabó el sufrimiento para él y los suyos; entre ellos, su hermana Isabel. ¡Ay Isabel!, ¿cómo estarás?, ¡Ay compañera!. Nos veremos pronto, espero, y recordaremos anécdotas de la vida de Ángel, ¡han sido tantas!.
Ángel estudió publicidad y por esta especialización se vinculó rápidamente al periodismo local que, entonces, en la década de los setenta, era muy, muy limitado, tan sólo el antiguo “Telegrama de Melilla” y Radio Melilla SER. Ahí le conocí en 1983, él tenía entonces 33 años y era el responsable de los informativos después de haber trabajado para el citado periódico y tener algunas corresponsalías de prensa. También había estado vinculado a la extinta Unión de Centro Democrático y había contribuido a su implantación en la ciudad en los primeros años de la naciente democracia.
Recuerdo de entonces algunos episodios, como aquel de mediados de verano que abrió el informativo diciendo: “hoy, la noticia es que no hay noticias” o aquel otro que, después de haberse producido un apagón, los generadores volvieron a poner en marcha la emisión e ignorando que los micros estaban “abiertos” dijo: “esta emisora es el coño de la Bernarda”. Todavía hoy me río del efecto que causó aquella frase y me parece estar contemplando la cara de Mari Carmen, la compañera que estaba a los mandos de la mesa de control. Eran unos años en que terminaba una fase en los medios de comunicación, restringidos hasta entonces por el anterior régimen y las dificultades tecnológicas, y llegaba la modernidad, lo que después, al tiempo, ha acabado en las denominadas “nuevas tecnologías de la información”. Eso, los avances tecnológicos, no iban con Ángel. Él pertenecía a los tribuletes, a los “pateadores” de calles y oficinas a la búsqueda de una noticia porque, entonces, no abundaban los ruedas de prensa, las que hoy se producen en un día no se daban en todo un mes en aquellos años.
Y pasó el tiempo, y Ángel vivió como profesional de primera línea los años convulsos de la década de los ochenta. Contribuyó al lanzamiento del diario Melilla Hoy y, tras quedar en el desempleo, por una atroz remodelación de Radio Melilla, entró en Radio Nacional y ahí estuvo hasta que hace cinco años le llegó la jubilación porque su cuerpo ya andaba lastrado. Paralelamente estuvo en varios movimientos sociales, vinculados a sus creencias y a su profesión. Los que ahora ejercemos ésta le debemos su dedicación a la Asociación de la Prensa de Melilla (APM) que fraguó en el local que disponemos y el alto número de asociados.
Vivía la APM con toda intensidad y, a pesar de que sus enfermedades le impedían gestionarla y que se encontró durante años con la desidia que tuvimos muchos de los asociados, consiguió que no desapareciera y legó una estructura para el futuro.
Cuentan que los funerales serán el miércoles y preveo que seremos muchos los melillenses que despediremos a este hombre sin maldad que formó parte de nuestro entorno cotidiano durante años.
Adiós Morán, espero que encuentres esa felicidad que te costó hallar en esta tierra.