Desde la madrugada de ayer ya es oficial lo que hasta ahora era oficioso e ilegal aunque, en cierta medida, algunos partidos políticos han trabajado en esa línea desde hace meses: la petición de nuestro voto.
Cuentan las crónicas que en la noche del jueves se inició la tradicional pegada de los primeros carteles electorales aunque ya la ciudad esté plagada de ellos con eslóganes genéricos, y algún que otro más explícito, que a mi, sinceramente, me parece un desperdicio de tiempo y medios. Los tiempos han cambiado y sus destinatario/as, los electores, no creo que decidan su voto por unas imágenes que, en la mayoría de los casos, suelen estar retocadas y nos muestran la mejor faz del cabeza de lista que aspira a regir nuestro destino próximo.
La verdad es que me da cierta grima que se unifiquen siglas y candidatos (sin la /a, porque todos son hombres) porque deja claro que hay una cierta predisposición de culto al líder, al elegido para la gloria, que en el caso de Melilla, con la unificación de todas las administraciones en el Gobierno local, puede llegar a convertirse en la elección del nuevo “virrey”, “mesías”, “mahdi”...
No se por qué será pero hubiera preferido que abundara más una foto colectiva, una imagen de grupo, porque siempre he supuesto que un Gobierno es un equipo, un órgano colegiado. Aunque, quizás, todavía en nuestras mentes quede aquello del “caudillo por la gracia de Dios” y nos predispongamos para la jerarquía lineal.
Así no es de extrañar que durante la visita de un líder nacional se pueda observar a un director de un medio de comunicación aplaudir como un fan entregado a cualquier manifestación de aquel. Pero, la verdad, no se por qué me planteo cosas así después de que sea habitual leer en los periódicos que “X” inaugure la plaza “Z”, en lugar de la plaza “Z” es inaugurada.
En fin, ya hemos empezado la última fase de la carrera electoral y hoy voy a salir a la calle a buscar los programas, sí ese folleto que todos cogemos y pocos leemos. Quiero confrontar algunos apartados de las diferentes formaciones que participan en los comicios. Hasta ahora sólo hemos podido conocer, de forma desglosada y por áreas, qué piensa el PSME-PSOE y Coalición por Melilla a través de diferentes ruedas de prensa, unas en plena calle y otras en las sedes. Mientras, el PP poco ha adelantado, sólo se ha dedicado a regodearse en los éxitos de su gestión en el Gobierno local y adelantar grandes proyectos. De Convergencia de Melilla poco se sabe, hasta ahora ha callado.
¡Cuánto echo de menos los debates!. Me gustaría -por ejemplo- saber qué opinan los especialistas en el tema deportivo, cómo tienen proyectado el desglose presupuestario entre deporte profesional y amateur; o cómo han pensado que tiene que ser el urbanismo de la ciudad y si van a dejar algún espacio libre para parques y zonas de ocio; o si las subvenciones a la creación de empleo van a ser -ya de una vez- realistas y prácticas; si el apoyo a las nuevas tecnologías va a dejar de ser un bosque complejo de ayudas varias y se va estructurar en una planificación más pragmática; si Bienestar Social se va a diversificar en varias áreas para ser más eficaz; si se va a reducir la cuantía de contratación directa de los consejeros/as para facilitar la transparencia en la gestión; si los convenios de publicidad van a ser públicos,... etc.
Al final, el día de las votaciones llegará y sólo tendremos en nuestra retina el eco de los escándalos y la imagen edulcorada de los candidatos. Poco, escaso material, para decidir.