Le supongo enterado/a, lector/a, de las nuevas denuncias que se han producido con respecto a supuestas irregularidades relacionadas con el voto por correo para las próximas elecciones locales que se han de celebrar el 27 de mayo.
Aún con el fantasma de la duda sobre el “caso de los impresos”, nuevos datos nos indican que estamos ante los comicios más complejos de los últimos años y se puede intuir, a la vista de lo acontecido, que la polémica no va a acabar aquí.
La Justicia, y con este término englobo a todos aquellos organismos que deben velar porque se cumpla la ley, tiene que investigar qué está pasando en esta ciudad porque las dudas ya nos asaltan a todos los espectadores/electores que contemplamos unos sucesos que pueden estar, o no, relacionados.
A mi, como ciudadano, me gustaría conocer varios datos que relaciono con los próximos comicios:
- ¿Cuánto se ha incrementado el censo poblacional de Melilla en el último año?. Después de que en los tres anteriores fue disminuyendo.
- De los últimos censados, ¿cuántos residían anteriormente en Venezuela?¿ Hay otro lugar de procedencia masiva?.
- ¿Cuantos cursos de alfabetización se están realizando en la actualidad? y ¿qué tanto por ciento de los participantes en estos cursos han solicitado votar por correo?.
- ¿Cuáles son los barrios donde se ha solicitado más el voto por correo?.
Efectúo estas preguntas como podría hacer otras ya que cualquier voto en Melilla es decisivo.
Afirmo ésto porque si bien es cierto que para alcanzar el primer diputado se tiene que obtener más de mil votos, para los últimos del reparto, según la ley electoral actual, sólo una decena de votos es suficiente para conseguirlos. Aquí, en Melilla, los restos son muy importantes, pueden dar o quitar la tan famosa mayoría absoluta, llave y candado de la gobernabilidad.
Las batallas y los ausentes
La campaña está siendo dura y no sólo en el ámbito judicial, las batallas se centran ahora en espacios geográficos determinados y parece que hay varias zonas donde la confrontación es mayor. Lugares donde los agentes electorales de los partidos no paran de actuar y en las noches se suceden las cenas y reuniones diversas para convencer a los que dudan. Así, la búsqueda del voto errante se centra en: Cañada de Hidum, Los Pinares, Hernán Cortés, Canteras, altos de Cabrerizas, Tiro Nacional, Barrio Hebreo, Monte María Cristina... todos son barrios de los distritos 4 y 5 de la ciudad, los peor dotados y donde se dan los más altos índices de desempleo y desarraigo social. No hay que olvidar otras zonas como Minas del Rif, Caracolas, ...
A veces pienso que hemos avanzado muy poco en el tiempo, han cambiado algunas siglas, algunos nombres,... pero la técnica sigue siendo la misma: convencer al débil y necesitado.
Quizás los directores de campaña, obcecados con contrarrestar el avance físico del adversario, se olviden de algo muy importante: Melilla es uno de las circunscripciones con más alto índice de abstención. Casi el cincuenta por ciento del electorado melillense tradicionalmente no ejerce su derecho al voto el día de las elecciones.
El partido que descubra el por qué de ésto o consiga motivar a parte de este sector obtendrá buenos resultados y hará añicos las encuestas y predicciones. Pero, intuyo, los responsables de comunicación de los formaciones políticas que concurren a los comicios no han encontrado el mensaje idóneo para ello. Hay mucho mensaje negativo, destructivo, y poca ilusión para mover a los desengañados/as, incrédulos/as, apáticos/as...
Quizás esto último sea reflejo de los últimos años de la política local: sus máximos responsables se han olvidado de los electores/as y sólo han tenido la vista puesta en las acciones de sus adversarios. Quizás.