Reconozco que las situaciones de inestabilidad producidas por falta de información o conocimiento me producen cierto nerviosismo que puede llegar a convertirse en temor a lo desconocido. Siempre espero lo peor y me acobardo pensando que la catástrofe está ahí, de forma inminente, esperando tras la puerta del tiempo.Reconozco que las situaciones de inestabilidad producidas por falta de información o conocimiento me producen cierto nerviosismo que puede llegar a convertirse en temor a lo desconocido. Siempre espero lo peor y me acobardo pensando que la catástrofe está ahí, de forma inminente, esperando tras la puerta del tiempo.Reconozco que las situaciones de inestabilidad producidas por falta de información o conocimiento me producen cierto nerviosismo que puede llegar a convertirse en temor a lo desconocido. Siempre espero lo peor y me acobardo pensando que la catástrofe está ahí, de forma inminente, esperando tras la puerta del tiempo.
Así pues, le transmito lector/a que ando un poco “acogollado” en estos días desde que cambié el cabezal que se pone a la nueva bombona de butano (la desgravada por el fisco local) porque no controlo la situación. Me explico a continuación.
Como muchos melillenses, y con ello no digo que el consejero de Hacienda, Guillermo Frías, haya mentido en sus comparecencias públicas, tuve que desplazarme al puerto comercial y comprar en las instalaciones de la compañía distribuidora de gas el citado accesorio para que mi hogar dispusiera de agua caliente. Aboné nueve euros y me dieron una cajita en blanco (sin información comercial alguna) que contenía el elemento esencial para disfrutar el avance tecnológico en el envasado del carburante. Intrigado por la evidente falta de información miré en su interior y comprobé que era lo que buscaba y tenía la firma de una determinada marca comercial. Al paso por el control de salida del puerto me di cuenta de que no llevaba factura y, por tanto, no podía declarar el aforo... pero no quiero desviarme del tema, eso le incumbe a Frías, el de la bajada del impuesto.
Mi sorpresa fue cuando una vez instalado el cabezal (o distribuidor como dicen algunos) la llavecita, en su giro para dar paso al gas, funcionaba de forma rara, como forzada diría yo. Total, pensé, ésto no va bien, y saqué la bombona de su lugar habitual. Entonces, me di cuenta de que el tubo de goma describía una trayectoria curva para sortear el borde de la bombona que sirve de asidero. Me dio la sensación de que ambas situaciones, la de la llavecita y la posición forzada del tubo tenían relación. Recuerdo que pensé que tanta tecnología de envase se había olvidado de preparar en consonancia el elemento periférico, el cabezal y la entrada en la red del gas (el tubo), y deduje que faltaba algún centímetro de altura en el dispositivo pero, claro, no entiendo de estas cosas.
Quedé desconcertado y con cierto nerviosismo por aquello de que el gas es peligroso. Recuerdo que dejé pendiente llamar al instalador para que midiese con un “chivato” la cocina por si pudiera haber, en algún momento determinado, fuga de gas.
Ayer, por casualidad, mientras tomaba un té con dos amigos, no recuerdo por qué, salió a la conversación el tema de las bombonas y sus cabezales. A ambos les ocurre lo mismo, tienen la misma percepción del tema que yo, notan que “algo” no va como debiera. Y usted, lector/a, ¿le ocurre igual?. Escríbame un correo a redaccion@melillense.net y así tendré más información.
“Intensa calma”
Y es que cuando no dispongo de información parece como si pisara fango, quedo a merced de la benevolencia del destino.
En ese estado de ánimo deben estar muchos/as políticos/as aspirantes a ir en las listas de los 25 principales, las plazas a ocupar en la Asamblea de la Ciudad, y es que estamos en las últimas horas, en los momentos decisivos.
Ayer, cuando tomaba el té con los dos amigos citados, después de enviar a impresión el contenido del número 2 de “El Periódico Melillense” (que se pondrá a la venta el próximo fin de semana), estuvimos hablando de la “intensa” calma que se vive en el ámbito político en los últimos días, al margen de las declaraciones de Aberchan, réplica de Gavilán y los ecos del “Caso Urdiales”. En la calle no se nota pero los partidos trabajan a marchas forzadas, de puertas adentro, en largas reuniones de ejecutivas y los rostros empiezan a acusar la tensión acumulada, como se puede ver en las imágenes que ofrecen las televisiones locales. Fíjese lector/a en los rictus y podrá adivinar quien gana y quien pierde posiciones en las quinielas previas a las listas definitivas. Puede que en su interior les ocurra lo mismo que a mi, que siempre espero lo peor y me acobardo pensando que la catástrofe está ahí, de forma inminente. Aunque, claro, todo depende del prisma: la catástrofe de uno puede ser la salvación para otros.
En fin, no se si en estos casos el diseño se hará correctamente y se evitarán “situaciones forzadas” en el futuro porque en juego está la tranquilidad de nuestro hogar que es Melilla.
Nota para no iniciados: A partir de ahora, el lugar más interesante para conocer el pulso electoral es el "hall" del Ayuntamiento, cerca de la ventanilla de pagos. Ahí se mide la confianza en el futuro.