Le conocía poco, sólo de vista, formaba parte de ese gran número de personas que te has acostumbrado a ver a lo largo de tu vida en esta ciudad. La frecuencia de paso por las mismas calles influye para que acabes reconociendo a una persona con el transcurrir del tiempo.Le conocía poco, sólo de vista, formaba parte de ese gran número de personas que te has acostumbrado a ver a lo largo de tu vida en esta ciudad. La frecuencia de paso por las mismas calles influye para que acabes reconociendo a una persona con el transcurrir del tiempo.Le conocía poco, sólo de vista, formaba parte de ese gran número de personas que te has acostumbrado a ver a lo largo de tu vida en esta ciudad. La frecuencia de paso por las mismas calles influye para que acabes reconociendo a una persona con el transcurrir del tiempo.
Del recuerdo llega que, cuando yo era un adolescente, él estaba siempre en la calle Prim, junto al estudio fotográfico de los hermanos Soria, siempre a la puerta con unos cuantos “rojos”, como se decía entonces, que esperaban charlando y discutiendo que cambiase el régimen o que se acabase de instalar la democracia.
Yo, camino de no se dónde, ni recuerdo, al paso por la misma acera, los miraba con un poco de recelo porque tantas cosas se decían de aquellas personas.
Pasó el tiempo, aquella Transición, y, cuando entré en el oficio de tribulete, comencé a conocer quién era y qué hacia Juan Jaime Rutllant. Personaje singular entregado a la causa socialista y a las órdenes de su primo Julio Bassets, entonces importante dirigente del PSME-PSOE que regía, lo reconozca ahora o no, los destinos de Melilla.
La casualidad, que no es tanta en esta pequeña ciudad, quiso que al transcurrir de los años tuviésemos amigos comunes y, un buen día, estando con éstos en un pueblo marroquí cercano, residiendo en una casa rural, apareció, pasada la una de la madrugada, portando todos los utensilios necesarios para cocinar un tallin de carne. Qué contarle lector/a, prácticamente no dormimos en aquella noche de verano entre risas y comida que nos salía por las orejas.
Así, como un terremoto, entró en mi vida este personaje original, amigable, infantil, cariñoso... digno de formar parte de ese escaso número de personas a las que se toma aprecio y se les perdona cualquier excentricidad.
Me acostumbré a él. Cuando llegaron los malos tiempos fue uno de los que me tendió la mano y por ello le tendré siempre en mis recuerdos. Se mostró como un amigo, sin condiciones, aunque durante mucho tiempo tuve que soportar su asedio para que me afiliase a su partido. Al final, tiró la toalla porque comprendió que me gusta ser tribulete a secas, lejos de las siglas.
Ayer ya no me llamó para decirme: “¿ase un cafelito?”, el segundo de la mañana para mi y el enésimo que debería haber tomado él en su ruta por el centro urbano, antes de emprender la faena diaria en la oficina del Grupo Socialista en la Asamblea. Como todos los días, de lunes a viernes. Como todos los días laborales porque en el fin de semana se escapaba, se perdía...
Y no llamó, y quedé a la espera del chascarrillo de los lunes, de las peripecias que me contaba, de los rumores de la actualidad en los que su partido nunca aparecía. No contaba nada sobre éste, cerrazón pura, tanta que siempre le dije que llevaba ropa interior con la rosa socialista. Y, cuando le atacaba, por alguna que otra sinrazón cometida por algún dirigente del PSOE, sólo bajaba la cabeza y me cambiaba de tercio.
Le echaré de menos. Le echarán de menos sus compañeros porque el PSME-PSOE será diferente sin él, faltará el principal “indio” como se autodenominaba para definirse como un “currante” de a pie que trabajaba por la causa sin pedir nada a cambio. Todo lo contrario, cuando tuvo, dió, y cuando no tuvo, trabajó al mismo nivel.
Ayer, pasado el mediodia me enteré. Quedé helado. Después vendrían las llamadas telefónicas de muchos/as que se iban enterando del trágico suceso.
Todos le echaremos de menos a él y a su hablar en gritos.
Me reconforta recordar aquella noche de verano bajo las estrellas... que me permitió conocer a quien sería un amigo.