A veces, la rutina y las obligaciones cotidianas nos llevan de forma acelerada por la vida y nos impiden captar la esencia de esos instantes fugaces que se encuentran esparcidos en el tiempo y que dan sentido a nuestra existencia.
Esta reflexión genérica me sirve para fijar su atención lector/a e indicarle que, como usted sabe, en la mayoría de los casos, nuestra actividad cotidiana se circunscribe a un ritmo acelerado de acciones y pasamos las fechas del calendario dejando atrás temas que se podían haber estudiado con más detenimiento.
Así, y para no dejar esparcidas algunas ideas sueltas, hoy quiero hacer una pausa y entretenerme en tres aspectos de la loca carrera que hemos emprendido, hacia las elecciones locales del 27 de mayo, que me recuerdan los dibujos animados de Pierre Nodoiuna y su perro Pulgoso.
Por un lado, las interpretaciones variadas que se han dado del acuerdo suscrito entre los Gobiernos de Ceuta y Melilla y el Ministerio de Administraciones Públicas han sido tantas que dudo que la ciudadanía pueda evaluar sobre lo difundido por las partes, unas firmantes y otra discrepante. Lo cierto es que, lejos de alcanzar el techo competencial anhelado por unos, el pacto devenga nuevas competencias en forma de cogestión y ello indica un avance claro y eso hay que reconocerlo. Por lo demás, al margen de que siempre he creído que la unificación de todos los poderes en una sola administración es peligroso porque fomenta la figura del “virrey”, no entiendo las prisas por obtener el rango de comunidad autónoma. Además, cuando observo que ni siquiera se han puesto de acuerdo para aprobar el preámbulo del borrador de la reforma estatutaria, recurro al dicho popular: “el que mucho abarca, poco aprieta” y flotan en el ambiente algunos tintes de cinismo o hipocresía, no tengo muy claro si uno u otro adjetivo.
El viaje y los miles de melillenses
En segundo lugar, el viaje a la búsqueda de la diáspora venezolana que hoy es noticia me recuerda que me dejé en el tintero, o en alguna carpeta del directorio de noticias singulares, una información que encontré en el transcurso de las búsquedas diarias que efectuo por la red. En concreto, me refiero a dos informaciones del semanario digital de la comunidad judía de Venezuela “Nuevo Mundo Israelita” (1 y 2)relativas a la estancia en ese país de Blas Jesús Imbroda. Le recomiendo que le eche un vistazo lector/a porque hay claves “fugaces” para comprender mejor la actualidad. A modo de entremés, le destaco esta frase que da cuenta de algunos detalles de la reunión que mantuvo con miembros de la Casa de Melilla: “hacia el final de su locución, se refirió a las perspectivas de futuro que se pueden plantear en relación con el status jurídico de los sefarditas de Melilla y del Marruecos español”; y, también, el siguiente párrafo: “dijo que actualmente, a instancias del presidente de la ciudad, también senador, comprometido ante la comunidad judía melillense y sefardita del Marruecos español, desde hace dos años está trabajando en una reforma legislativa. Otra opción es la adaptación del Código Civil, siempre con el fin de facilitarle la obtención de la nacionalidad española a los judíos melillenses y a los sefardíes de Marruecos”.
Casualmente, hoy la noticia es que el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, está en aquellas tierras para entregar un busto y reunirse con miembros de la comunidad de origen melillense que se cuenta por varios miles.
Los rumores y la información
El tercer y último apartado lo dedico a esos aspectos abstractos que se encuentran sumergidos en los comentarios que se escuchan aquí y allá por los pasillos de los centros oficiales y cafeterías. Por tanto, dada la poca fiabilidad de las fuentes, sólo puedo comentarle lector/a que, posiblemente, he ganado nuevas antipatías hacia mi oronda persona por la publicación de “La Nota” precedente a ésta y, qué le voy hacer, ese es mi sino. Lo acepto pero no comprendo por qué, no cité nombres y, por pura casualidad, el escrito precedió las declaraciones que, días después, efectuó un representante político. Además, todavía no he escrito sobre otros movimientos más claros en ese sentido como pudiera ser, por ejemplo, que, casualmente, se cambie la dirección de un periódico local en próximos días o se realicen movimientos para comprar otro periódico al que, pudiera ser, ahora estén tasando. Coincidencias que se dan en la vida que está salpicada de instantes fugaces.