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El exceso y el defecto

Archivado en La Nota de Melilla • Fecha: 29-11-2006 09:04:14

Había ambiente de fiesta, de excursión lúdica popular, a la vista del gentío que hacía cola ante las escaleras de acceso a los buques, en el interior de la Estación Marítima, a la espera de poder embarcar hacia las Islas Chafarinas. Medio millar de personas, pertenecientes a la tercera edad (en mayoría clara), matrimonios, grupos de amigos/as, representantes de empresas, políticos/as, periodistas... etc, todos ellos formaban parte del numeroso grupo que acudió ayer a la cita convocada por el anuncio de la naviera Acciona-Trasmediterránea para realizar un viaje de ida y vuelta a las islas en el buque catamarán Milenium III, como acto de presentación oficial en Melilla.

El buque impresiona, de película, no es de excesivo lujo pero seguro que supera los demandas de los más exigentes. Dispone de salones amplios y bastantes pasillos para acceder a las butacas que están acotadas por vallas-pasamanos, las cuales impiden aglomeraciones y ofertan seguridad cuando se mueve a gran velocidad. La velocidad, eso es lo que más impresiona cuando está en movimiento, “va echando leches” que diría un castizo, y ayer tuvimos el ejemplo pues, en poco más de media hora, el Milenium III se plantó junto al pequeño archipiélago para rodearlo por estribor y navegar frente a Cabo Agua que, a contraluz, se mostró cercano.
 
Antes, después de unos momentos en que los excursionistas-visitantes deambularon por el buque para conocer todas sus dependencias, se celebró el acto inaugural con las intervenciones del representante de la naviera, el delegado del Gobierno, el presidente de la Ciudad y el capitán del Milenium III; evento de hombres grises que diría Momo ya que demoró en exceso la salida y los hombres de chaqueta restaron protagonismo, por unos minutos, al objetivo claro que tenía la excursión: comprobar cómo funcionaba el catamarán, ver las islas, echar unas fotos y tomar una cervecita o un refresco como fin de excursión.
 
El delegado del Gobierno, Fernández Chacón, se equivocó por exceso; quiso recordarnos a los presentes la historia, el proceso llevado a cabo para lograr que el Milenium III zarpara ayer al destino anunciado junto a la renovación de la flota que une Melilla con la Península, en un discurso largo en el que se mostró tenso y mirando, prácticamente, hacia el frente, obviando al resto de espectadores que le rodeaban. No logró su objetivo, transmitir el mensaje político de eficacia en la gestión para contribuir al progreso de la ciudad. Sin embargo, el presidente de la Ciudad, Imbroda Ortiz, jugó mejor su papel y limitó su intervención a escasos minutos en los que mostró su faz agradable, mirando al auditorium en continua acción panorámica, de izquierda a derecha y vuelta, gesticulando con maneras sencillas, para decir, claramente, que su Ejecutivo apoya cualquier gestión que contribuya al desarrollo de Melilla.
 
Después del acto la clase política, aunque primeramente se disgregó por los salones, como tiene tendencia al grupo identitario se congregó frente a la barras y allí, en un repaso visual, se echó de menos a dos personas que, según creo, deberían haber acudido a la cita: el presidente de la Autoridad Portuaria y a la sazón del Partido Popular, Arturo Esteban, y al director del Puerto, José Luis Almazán. ¿Dónde estaban?. ¿Se equivocaron por defecto?

Escrito por Miguel Gómez Bernardi
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