Los analistas políticos dedican estos días a estudiar los resultados de los comicios catalanes que han sorprendido a muchos y se puede leer y escuchar opiniones de todo tipo. Entre estos comentarios me inclino por seguir la línea de aquellos que han indicado que el votante prefiere optar por aquella formación más consecuente con sus principios ideológicos y trayectoria histórica.
En cierta medida esta línea de razonamiento indica que existe una gran masa de votantes que se pronuncian por un voto conservador, no en el sentido ideológico de izquierda y derecha, sino porque quiere evitar sorpresas al elegir una opción que garantice un futuro previsible. Quizás por ello, por la inestabilidad que ha existido en los últimos años, los partidos del “tripartito” hayan bajado en sus resultados aunque, bien es cierto, y sirve como demostración de estos argumentos, el que de éstos ha tenido una línea más consecuente, Iniciativa per Catalunya, se ha salvado de esta tendencia.
También hay que tener en cuenta en estos resultados la alta abstención, de aquellos que no se han visto atraídos suficientemente por los partidos de su preferencia (quizás por las razones esgrimidas en párrafos anteriores). Abstención que ha favorecido la entrada en escena de un nuevo partido que postula argumentos diferentes a los conocidos hasta el momento, una formación joven que pretende ser un revulsivo. En este caso muchos catalanes han preferido dar su voto a esa opción, que tiene todo por demostrar, en lugar de votar a los partidos clásicos que han sufrido un gran desgaste en las fricciones acontecidas en los últimos tiempos, principalmente durante el debate del “Estatut”.
Y, como muchos, he intentado extrapolar el análisis de estos resultados a nuestra ciudad aunque el panorama político sea totalmente diferente. ¿Qué puede ocurrir en los comicios locales de la próxima primavera?. En una ciudad que está compuesta en un gran tanto por ciento por funcionarios y comerciantes el voto conservador, al margen de ideologías de izquierda o derecha, está garantizado. Sólo en casos de supuestas graves irregularidades en la gestión, como ocurrió en 1999 con el voto de castigo al PP que recogió el GIL (una opción nueva), el electorado se inclina por otras aventuras.
El Gobierno local (PP), que se ha dedicado en su gestión de los últimos años a una política de enlucir la ciudad (con arreglo de calles, fuentes, rotondas, paseos,...), a apoyar celebraciones de ocio (competiciones deportivo-lúdicas, culturales, religiosas,...), y a atender las necesidades de comunidades diversas (apoyo a los locales de asociaciones de vecinos, ascensores,...etc), parece que puede haber conseguido (o así lo pretende) demostrar a la ciudadanía que su línea en el futuro irá en ese sentido, en la atención de las necesidades básicas de una sociedad acomodada. Así se puede deducir del comportamiento de sus dirigentes en el último pleno, por sus manifestaciones debemos deducir que su partido, el PP, es el bastión de la seguridad frente -en su opinión- al caos que suponen los grupos de la oposición, CpM y PSME-PSOE.
Sin embargo, el elector, usted, lector/a, conoce que para que una ciudad funcione no sólo basta con enlucirla pues ello sólo se puede realizar cuando hay dinero y este Gobierno ha dispuesto de mucho. Ahí está la debilidad de nuestro próximo futuro (la incertidumbre de los Fondos Europeos, el desarme arancelario marroquí, la ralentización del “boom” inmobiliario... etc) en una ciudad con unas cifras de paro alarmantes y con desigualdades claramente abismales. Puede que la casa esté muy linda pero, ¿tiene buenos cimientos que la conserven?. Quizás necesite algunas reformas estructurales.
Usted, próximamente, tendrá la palabra y la decisión, lector/a, ya que podrá elegir entre las opciones de conservar, reformar o emprender nuevas aventuras con partidos que aparecen en el panorama político.