Parece que los miembros del Gobierno local liderados por su presidente, Juan José Imbroda, son conscientes de que la crispación que ha vivido la ciudad en los últimos días beneficia poco a ésta y, ahora, hablan de “oferta de diálogo”.
En este serial por entregas ayer le tocó el turno al vicepresidente y consejero de Administraciones Públicas, Miguel Marín, quien manifestó que la oferta de diálogo realizada por Imbroda al delegado de Gobierno, José Fernández Chacón, está "absolutamente cargada de sinceridad", ya que los intereses de los melillenses "están por encima de todo”. Marín abogó por debatir "todos los documentos que han sido objeto de controversia” y “trabajar conjuntamente para que desde Madrid se apoyen estas iniciativas".
Dice la sabiduría popular que nunca es excesivamente tarde si la dicha es buena pero algunas heridas son recientes y el secretario general del PSME-PSOE, Dionisio Muñoz, se encargó ayer de destacarlas. En concreto, Muñoz recordó que el pasado viernes, el mismo día que Imbroda lanzaba públicamente su oferta de diálogo, el Consejo de Gobierno de la Ciudad Autónoma acordaba pedir el cese de Fernández Chacón. En su intervención pública, Muñoz, repasó también las últimas declaraciones del presidente del PP en Melilla, Arturo Esteban, sobre el “entreguismo” del Gobierno de Zapatero; las críticas de Imbroda a Chacón en los actos de la Patrona de la Guardia Civil; las declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Ramón Gavilán, sobre la política del agua,... etc.
En este ambiente extraño, en una nebulosa de nuevas intenciones, los dos representantes de las Administraciones en conflicto, Imbroda y Chacón, se dieron la mano ayer tarde en la entrada del Club Marítimo, momentos antes de inaugurar la exposición sobre el nacimiento de la Asociación de la Prensa de Melilla con la que ésta celebra su 93 cumpleaños. Este apretón de manos ante tantos testigos implicados, los periodistas, ha sido calificado por algunos como el inicio de una nueva etapa. Hombre, no es para tirar cohetes y celebrar el acontecimiento porque uno, el que escribe, que también estuvo allí, tuvo la sensación que la gelidez ambiental era tan densa que se podía cortar con una cuchilla.
Es momento de dejarse de actos de cara a la galería y solicitar formalmente la convocatoria de una reunión donde estudiar conjuntamente esa veintena de enmiendas que el Gobierno local, a través del Grupo del Partido Popular en el Parlamento, va a presentar a los Presupuestos Generales del Estado de 2007. Es previsible que en esa posible y deseada reunión no se llegue a un acuerdo sobre la totalidad de enmiendas pero, por qué desechar de antemano tal posibilidad; ahora lo tenemos todo perdido sin iniciar el diálogo, éste sólo nos puede devengar beneficios.
Los políticos, los gestores temporales elegidos por el pueblo, tienen la obligación de buscar los mejores resultados posibles para la ciudadanía y, ahora, el camino es claro: diálogo.