Advertí el pasado 14 de septiembre que en nuestro entorno cercano soplaban vientos de cambio y que había que estar atentos a las reformas que Mohamed VI está efectuando en temas de seguridad, tras la desarticulación a finales de julio del grupo islamista Jamaat Ansar Al Mehdi (Grupo de Apoyo al Mehdi), compuesto por 52 personas, entre los que figuraban cinco militares, miembros de las fueras del orden y dos esposas de pilotos de Royal Air Maroc.
Los integrantes del grupo fueron detenidos por la policía judicial en Casablanca, Salé, Tetuán, Nador y otras ciudades. A raíz de ahí, en pocos días, el soberano marroquí ordenó destituciones y rotaciones en las Fuerzas Armadas y en la Dirección de Supervisión del Territorio (DST). A mediados de agosto el periodista español Ignacio Cembrero (El País) informó que el general que encabezaba la Dirección de la Seguridad Militar, remodelada en 2004, había “sido relevado de su cargo y su departamento ha sido suprimido. Como en los viejos tiempos será la Gendarmería, un cuerpo considerado mucho más leal al trono, la encargada de vigilar al Ejército. También ha sido destituido un teniente coronel que mandaba la plaza de Casablanca”.
A esta reforma estructural de la seguridad del estado se vincula que el 30 de agosto el Gobierno marroquí, siguiendo instrucciones de Mohamed VI, aprobó la supresión del servicio militar obligatorio con efecto inmediato para dejar solamente a profesionales en el Ejército marroquí. El ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Nabil Benabdelá, dijo entonces que esta decisión no tenía relación alguna con el desmantelamiento de la célula terrorista en la que, supuestamente, estaban implicados cinco militares, sino que era una medida "completamente normal" y similar a la adoptada por otros países. En su intervención pública Benabdelá anunció que para hacer frente al peligro del terrorismo, las autoridades marroquíes habían elaborado una estrategia articulada en cuatro ejes: "la reestructuración de los aparatos de seguridad que operan contra el crimen terrorista, la elaboración de un arsenal jurídico idóneo, la intensificación de la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo y la consolidación de las medidas preventivas" (La Voz de Galicia 01/09/2006).
Quizás por casualidad (ver La Razón del 3/9/2006), este cambio en el Ejército se produjo en las fechas que la editorial Fayard publicaba en París el libro, "Los oficiales de Su Majestad", con el subtítulo: "Los trapicheos de los generales marroquíes (1956-2006)", de Mahjoub Tobji, ex comandante de la Guardia Real de 62 años, nacido en Meknes, que desde hace dos años vive exiliado en Pau (Francia).
Hace dieciocho días los cambios siguieron y la Agencia MAP informó que Mohamed VI había nombrado a Charki Draiss nuevo director general de la Seguridad Nacional en sustitución del general Hamidu Laanigri. Draiss ocupaba desde junio de 2005 el cargo de walí o gobernador de la provincia saharaui de El Aaiún. En la noticia se daba cuenta también que el monarca había designado a su vez al general Laanigri como nuevo inspector general de las Fuerzas Auxiliares y que le había dado instrucciones para que "supervise la zona sur y la zona norte de las fuerzas auxiliares".
La lucha contra las ramificaciones del narcotráfico
Europa Press informó entonces que “estos cambios en la cúpula de las Fuerzas de Seguridad marroquíes se producen días después de que el director de la seguridad de los Palacios Reales, Abdelaziz Izzou, y varios altos cargos de la Policía y la Gendarmería Real del noroeste marroquí hayan sido apartados de sus puestos en el marco de una investigación por narcotráfico”. También en esos días Pedro Canales (La Razón 14/9/2006) informó que la detención de Abdelaziz Izzou se produjo tras las confesiones del capo mafioso Mohamed Kharraz, alias "Cherif Bin Eluidan", quien, a pesar de tener orden de captura por la Interpol, y ser perseguido por las policías española y marroquí, gozaba hasta entonces “de la impunidad y protección que le prestaban desde el ministerio del Interior y de las fuerzas de seguridad marroquíes, así como de la propia administración de Justicia”. En este sentido Terra informó el 12 de septiembre que la implicación del director de la seguridad de los palacios de Mohamed VI, Abdelaziz Izzou, vino como consecuencia de la confesión de Mohamed Jeraz (Kharraz) en la que dijo que Izzou era uno de los responsables de las redes de Tánger, entre los años 1996 hasta 2003, cuando ejercía de alto funcionario de la policía en Tánger.
La repercusión del problema de las ramificaciones del narcotráfico se agudiza a finales de septiembre pues, según el diario El Faro de Ceuta (29/9/2006), el juez Jamal Sarhan, responsable del caso de Shrif Bain El-Ouidan “dictó un auto que prohibe al prefecto de la Dirección General de la Seguridad Nacional en Tánger, Younes El-Jamali, salir del territorio nacional”. Según el citado diario, “fuentes cercanas a la investigación declararon al diario marroquí Assabah, que el juez instructor decidió tomar esta decisión después de escuchar las declaraciones de algunos acusados que citan el nombre de El-Jamali, considerado la mayor autoridad policial en la ciudad de Tánger”.
El problema se extiende y el 20 de septiembre pasado el diario “El País”, que se hacía eco de una noticia del diario L'Economiste de Casablanca, informaba que las detenciones en la zona de la Yebala continuaban después de las realizadas en Tánger llegando a Tetuán: "en total un centenar de agentes de las fuerzas de seguridad (policías, servicios de espionaje y gendarmería) están, aparentemente, implicados en este grave asunto de tráfico internacional de droga". De hecho, se puede leer hoy en la versión digital del diario Al Bayame que a raíz del desmantelamiento de la red de tráfico internacional ilícita de estupefacientes, en la que están implicados Ahmed Chouli «Hmidou» y Mustapha Tétouani Couiyeh, en el marco de la investigación diligenciada por la Brigada nacional de la Policía judicial, han sido puestos a disposición judicial varios oficiales de las Fuerzas Auxiliares marroquíes y dos personas pertenecientes a la Gendarmería Real y Aduanas, todos ellos con destino en Tetuán.
Nuevos cambios
Por último, hoy es noticia que en el proceso de renovación de la cúpula de la seguridad del Estado que está liderando el Rey marroquí, según informa la agencia MAP, Mohamed VI ha efectuado veinticinco cambios de gobernadores dentro de la estructura del Ministerio del Interior. En la lista de cambios figura el nombramiento del nuevo gobernador de la provincia de Nador, Abdelouafi Laftit, en sustitución Abdallah Bendhiba, quien ha sido designado para el mismo puesto en la provincia de Tarudant.
Abdelouafi Laftit, el nuevo gobernador de la provincia marroquí vecina a Melilla, viene de desempeñar el mismo puesto en la provincia Alfahs - Anjerah, puesto al que accedió después de ser director del Centro Regional de Inversión (CRI) Tánger- Tetuán.