Estoy haciendo las maletas pero no crea lector/a que es para acompañar al viceconsejero de Turismo, Javier Mateo, a determinada feria con la finalidad de traer turismo a Melilla; ya no hace falta porque éste ha cambiado su percepción sobre el atractivo turístico del entorno de la ciudad y, ahora, reconoce que el futuro de Melilla también está ligado en parte al desarrollo turístico de la zona que nos rodea.
Lástima, cuando parece que van a venir muchos turistas, nosotros tenemos que hacer las maletas para abandonar la ciudad. Así lo entiendo yo tras escuchar a una persona que ha ostentado y ostenta altos cargos en la Administración pública: Arturo Esteban (ex delegado del Gobierno, presidente regional del PP y presidente de la Autoridad Portuaria). Por tanto, quién soy yo para poner en duda el contenido de la rueda de prensa que impartió ayer en el transcurso de la cual, tras calificar de “Mesías” al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que a éste Melilla “no le importa absolutamente nada” y, según varios medios de comunicación, añadió que “si es que no la tiene negociada con alguien para entregarla” porque, en su opinión, “la mejor manera de que se hunda Melilla es quitándole inversión”.
Menos mal que para impedir el “hundimiento” está él, que puede evitar el desastre al ser experto en buenas oportunidades para hacerse con naves o vehículos sin piloto (entienda el lector/a que sólo me refiero a temas políticos).
Estoy cansado de “melillenses provisionales” que agitan nuestra inestabilidad permanente, fruto de la situación geográfica, como argumento político y coincido con el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, en que Arturo Esteban debería tener “un mínimo de honestidad intelectual y ética que le lleve a retirar las insinuaciones tendenciosas y desafortunadas vertidas” en el día de ayer.
Mientras dudo si seguir con las maletas pienso en José María López Bueno y la cantidad importante de dinero que se ha gastado, a través de Promesa, para promocionar las bondades económicas que tiene Melilla para invertir. Me imagino los argumentos que, a partir de ahora, va a utilizar cuando un empresario le recuerde que el presidente regional de su partido dijo que es posible que Melilla esté negociada para ser entregada.
Bueno, tras una pequeña reflexión, a pesar de que han agitado una vez más el suelo que piso, me niego a coger las maletas porque debo tener reminiscencias de las “compañías fijas” y a esta tierra estoy ligado. A otros sí que habría que aplicarles, en sentido figurado, la “Ley del Cabo Tres Forcas”.