Estoy un poco confundido, no se qué está pasando sobre el tema de las transferencias en materia educativa pero ello no es nuevo porque ya entiendo poco de los asuntos relacionados con el desarrollo autonómico de esta ciudad, ¡han variado tanto las posiciones de unos y otros, según estén o no en el Gobierno local!.
Pero si ya de por sí es difícil entender a los políticos, me quedo anonadado cuando escucho que José Luis López Belmonte, sindicalista de larga y reconocida trayectoria, tras recordar que en el año 2000, cuando Coalición por Melilla, GIL y PIM estaban en el Gobierno local, su sindicato se postuló en el sentido de que "la Ciudad no estaba en condiciones de ocuparse de la educación", sin embargo ahora estima que "el Ejecutivo local presenta un nivel de estabilidad importante para hacerse cargo de ésto". Hombre, me temo que si adoptamos esa postura, tendremos competencias de "ida y vuelta", como ocurre en estos momentos con las relativas a la aprobación definitiva de elementos del Plan General de Ordenación Urbana, porque los gobiernos cambian cada cuatro años y, aunque existan previsiones que indican que Imbroda es el que más posibilidades tiene de alcanzar la Alcaldía, la composición del arco parlamentario local variará y, pudiera ser, el Partido Popular no gozase de mayoría absoluta, con lo que ésto significa en una ciudad que tiene una historia prolija en mociones de censura.
Sinceramente, a mi lo del excesivo desarrollo autonómico me repele un poco y me explico: en Melilla, cuando se asumen transferencias del tipo que sea, se unifican todas en una sola Administración, es decir, municipio, diputación y gobierno autónomo están configurados en lo que denominamos Ciudad Autónoma y, por tanto, corremos el riesgo de jugar a una sóla carta, si ésta es buena, perfecto, pero y ¿si es mala?, a esperar que cambie el viento. Todavía no se han definido órganos fiscalizadores de control de la gestión que tengan verdadera operatividad, ni siquiera existen consejos consultivos o, por ejemplo, el Consejo Económico y Fiscal, por no hablar de la "Comisión interruptus" que siempre ha sido la denominada de "Control de Contrataciones y Licitaciones", esté quien esté en el Gobierno local. El que manda, si dispone de mayoría absoluta, manda de verdad.
Ahora bien, puestos a deshojar la margarita, aún con competencias por transferir desde el Estado, no se si es preferible esta "cohabitación", o "campo de batalla", que tenemos con el PSOE en la Administración central y el Partido Popular en la local, pues de sus efectos sólo tengo claro que existe absoluta disparidad de criterios para todo, innumerables ejemplos hay: Ensenada de los Galápagos, la Sanidad, la cesión de terrenos para la construcción, centros de menores, inmigración... etc.
En fin, confundido o no, espero que la cordura impere pronto y tanta demagogia, al fin y al cabo la causante en la mayoría de los casos de los problemas aquí citados, deje paso al trabajo colectivo en apoyo del servicio público.