No estuve en el Salón de Plenos para seguir el debate de control al Ejecutivo local que celebró ayer la Asamblea de la Ciudad y, por tanto, no pude ser testigo de la manifestación gráfica que realizó el grupo de Coalición por Melilla, carteles con la leyenda “no más censura”, con la que quiso expresar su opinión con respecto a que la emisora pública TVM (Televisión Melilla) no retransmitiese en directo la citada sesión plenaria. Tan sólo, como muchos melillenses, conocí el hecho a través de los noticiarios radiados o por el resumen que efectuaron los servicios informativos de la citada emisora de televisión en la cita de anoche.
Al margen de que puede ser cierto que la unidad móvil se esté arreglando en estos momentos, circunstancia que impide la retransmisión en directo y excusa dada por INMUSA (la sociedad pública que gestiona la emisora TVM), es lógico que Coalición por Melilla adoptase esa forma de manifestación porque nunca se sabe si las sesiones plenarias de la Asamblea se van a retransmitir en directo o en diferido. Si es de esta última forma, tampoco se conoce el horario de emisión y se echa en falta siempre la difusión de la programación.
No creo que exista mala fe o conducta intencionada en la dirección de TVM para tal comportamiento y creo, es una interpretación muy personal, que es fruto de la gestión que se da en esa empresa desde hace mucho tiempo. Esta gestión, buscando un símil, va a pedaladas extemporáneas, sin el ritmo adecuado que debe marcar su principal objetivo: el servicio informativo a la ciudadanía complementado con programas de ocio y educativos.
No obstante, no se preocupe lector/a porque la situación está cambiando en los últimos días en el ámbito de los medios de comunicación de ámbito local y no sólo TVM se ve afectada por los vientos pre-electorales que han comenzado a soplar. La maquinaria de las empresas, públicas y privadas, sufren o sufrirán en breve, diversos cambios para afrontar este periodo de intensa actividad que se acerca y que, encuestas y predicciones al margen, nadie sabe qué desenlace tendrá.
Señalo ésto último tras conocer la presentación de un nuevo partido político, Convergencia de Melilla, que participará en el reparto del electorado y ello puede provocar que la mayoría absoluta sea más difícil de lograr que en los anteriores comicios locales. Si no se obtiene mayoría absoluta, difícil lo tendrá el próximo ejecutivo para mantener la actual política de “convenios de publicidad” con la que, actualmente, se obtiene una “docilidad” demostrable en los medios de comunicación de ámbito local.
Esta inseguridad sobre la facturación que pueden lograr tras los comicios lleva a algunas empresas a preparar “el día después” y, quizás, las decisiones a tomar se produzcan en los próximos días: hay que preparar el futuro sin hipotecarse en demasía con el actual ejecutivo porque, puede, la época de “vacas gordas” se esté agotando.
Mientras, con el cambio de mes, se ha dado por concluido el plazo para que las empresas interesadas en gestionar los dos programas del Canal 61 de la banda de Televisión Digital Terrestre, en concurso abierto por la Ciudad Autónoma de Melilla, presenten su proyecto. Nada se sabe, nada ha trascendido y habrá que esperar también unos días para conocer cómo queda con la inclusión de estas empresas el concurrido panorama de medios de comunicación de ámbito local.
En definitiva, sirva esta “Nota” para informarle de que lo ocurrido ayer, desde mi punto de vista, no es fruto casual y forma parte de los “vientos” que van a soplar, a partir de ahora, hasta la próxima cita electoral