Las crónicas de hoy referentes al acto de conmemoración de "Levantamiento del sitio 1774-75", el denominado de "los cien días", poco difieren de las respectivas de la ediciones de años precedentes: ausencia de representantes de Coalición por Melilla y la asistencia de menos de una veintena de personas ajenas a cargos políticos, militares, colegiales...
He rebuscado en las crónicas de la última década los datos publicados sobre el citado acto, el cual consiste, en esencia, en una misa en la Iglesia de la Purísima y, al término de ésta, la colocación de una corona de flores ante el monumento dedicado a la memoria del mariscal Sherlock, jefe militar de la plaza en aquellos días, que hoy está instalado al pie de las Murallas de Levante frente al Túnel de la Florentina y que, anteriormente, estuvo en la Plaza de la Maestranza desde que el Gobierno Velázquez ordenara su elaboración con motivo del V Centenario de la ciudad en 1997.
En 1998, la conmemoración del "Levantamiento del Sitio", fue el primer acto oficial del recién elegido presidente Enrique Palacios. La crónica de aquel acto destacó que se realizó bajo su presidencia "con asistencia de los miembros del equipo de gobierno. Los diputados de la oposición, con Ignacio Velázquez al frente ocuparon los últimos bancos del templo, renunciando a los lugares que por protocolo tenían asignados. Tampoco estuvieron presentes autoridades civiles ni delegados ministeriales, lo que motivó las críticas de algunos miembros del actual equipo de gobierno, que quisieron ver en estas ausencias un rechazo al nuevo ejecutivo autonómico". Eran los días posteriores al Pleno de la Asamblea en el que prosperó la moción de censura a Veláquez y la Administración central estaba en manos del primer Gobierno Aznar.
En la edición del año siguiente no se destacó incidencia alguna y el acto se celebró "bajo la presidencia del presidente de la Ciudad Autónoma, Enrique Palacios, con asistencia de los miembros del equipo de gobierno y grupo de la oposición, así como diferentes autoridades civiles y militares".
Si lugar a dudas la edición "atípica" fue la que se celebró en 2000, a través de un acto ecuménico en el que se leyeron oraciones de las cuatro comunidades que conviven en Melilla -cristiana, musulmana, hebrea e hindú-. Al acto, celebrado en la iglesia de la Purísima Concepción en Melilla la Vieja, no asistieron los representantes de la comunidad hebrea e hindú, aunque se leyeron sendas oraciones remitidas por sus representantes en las que disculparon su ausencia. Tampoco estuvo el presidente Aberchan por hallarse de viaje.
En el año 2001, cuando ya llevaba ocho meses Juan José Imbroda como presidente, tras sustituir a Aberchan en una moción de censura que prosperó en julio de 2000, se volvió a la celebración que hoy conocemos: "La ausencia en estos actos de los miembros de los distintos grupos de la oposición (Coalición por Melilla, Partido Independiente de Melilla y Grupo Independiente Liberal) fue duramente criticada por Imbroda", al considerar que el levantamiento del sitio "deben conmemorarlo todos y en todas las generaciones", aunque señaló que esta actitud es una muestra más que palpable de su "incapacidad para ejercer una oposición constructiva y razonable". Así se inició la tónica que se repitió en 2002 y 2003 cuando la oposición, en concreto los partidos señalados anteriormente, repitieron comportamiento. Aquella ausencia fue calificada entonces por Imbroda como una "total descortesía por su parte".
Al año siguiente, en 2004, con una nueva corporación, la actual, el acto, cuentan las crónicas: "se trata, según ha explicado el presidente (Juan José Imbroda), de un homenaje que la Ciudad hace a aquellos “héroes que hicieron posible con la defensa numantina de la ciudad, que hoy existan barrios como el Real, la Cañada de Hidum o la misma Melilla la Vieja”. Es por ello, por lo que considera importante que se le recuerde con un acto al que, ha dicho, deberían asistir representantes de todos los grupos políticos, porque “es parte de nuestra historia”.
El año pasado, según cuenta el diario Melilla Hoy del 20/03/2005, el acto "no contó con la presencia de los diputados de Coalición por Melilla ni con el apoyo de los ciudadanos". Es la tónica de los últimos años en los artículos del día siguiente al acto conmemorativo del "levantamiento" que se prometió realizar tras alcanzar la paz en aquellos días del siglo XIX.
Sin embargo, quizás, la edición de este año haya registrado las declaraciones más agresivas de un presidente de la Ciudad, en esta ocasión Juan José Imbroda, quien en la tónica de los últimos meses, según cuenta Meliya.com, manifestó que a “CpM no le interesa la historia de España, dicen que la historia de Melilla comienza en un determinado ”y reciente “momento” y, en consecuencia, “se colocan fuera del sistema. Como suele decir el señor Aberchán eso es sospechoso”. En cuanto a entendimiento, poco hemos avanzado en los últimos años, y puede, exista más radicalismo porque Imbroda aprovechó la presencia de los periodistas para lanzar una nueva andanada contra Aberchan por las declaraciones de éste con respecto a los últimos sucesos acontecidos en la Cañada de Hidum.
En fin, enfrentamientos políticos al margen, me quedo con las declaraciones de José Luis Estrada (PSOE), quien recuperó, en similitud, el acto del 2000, pues dijo ayer que se inclina por que en este día del "Levantamiento del Sitio" se celebre que "comenzó una etapa de paz". Según Meliya.com, Estrada precisó que “si queremos que la celebración sea tolerante y fomente la convivencia, o se hace un acto ecuménico con participación de representantes religiosos de todas las creencias o aparcamos la religión y destacamos el aspecto social”.
Ahora bien, dejando a un lado el tema religioso, todavía no tengo claro por qué los miembros de Coalición por Melilla no han participado nunca en la segunda parte de los actos, la colocación de la ofrenda de flores ante el monumento del mariscal Sherlock. Al fin y al cabo, aquellos días, los que se conmemoran, fueron de defensa de la ciudad, no formaron parte de una guerra de ocupación o colonización.
Mientras ésto ocurría ayer en los recintos históricos, la ciudadanía, ajena a la celebración oficial, desapareció de las calles y se esparció en una jornada afortunada en climatología, a modo de nueva prueba de que la clase política está muy alejada, en sus ritos, del interés ciudadano.
Ah, por cierto, en esta semana se han cumplido once años de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Melilla. Nadie se ha acordado y eso que tardamos catorce años en conseguirlo.