Continúa el tiempo inestable en la política local y es que algunos están interesados, incluso, en trasladar cualquier hecho acontecido en Melilla al ámbito nacional. Así entiendo la polémica surgida con respecto al reemplazo en el mando de la Guarnición de Melilla, histórica polémica, pues, si la memoria no me falla, nunca se ha cuestionado en esta ciudad el cese, destitución o reemplazo de un comandante general.
No conozco al general Fernández y no tengo idea alguna de su gestión pero, la verdad, es que me importa poco, doy por sentado que cualquier militar que es nombrado para el puesto que ocupaba tiene méritos y preparación suficiente para desempeñarlo pues, entiendo, no todo el mundo está preparado para ser jefe de la Guarnición de Melilla, la frontera sur de España, y su designación suele ser fruto de análisis por la cúpula de Defensa. Por ello tampoco cuestiono su reemplazo que, además, ha venido precedido por una visita a la plaza de su jefe inmediato.
Para algunas cosas Melilla sigue siendo una plaza militar y quien lo niegue es un necio o es corto de vista. Aquí, en Melilla, el estamento militar está presente en cada una de las expresiones de la sociedad y, por ello, todos los melillenses tenemos alguna que otra constancia de lo que ocurre en el seno de la Guarnición. Así pues, los rumores corren y trascienden de tal forma que se puede estar dando el caso de que quien tiene ganas de protagonismo haya utilizado ese tipo de información públicamente para arrimar "el ascua a su sardina". Si ésto es así, creo, flaco favor le hace al Ejército y, sobre todo, al cesado.
En mi opinión, el Partido Popular de Melilla se equivoca en la línea que ha iniciado en este tema y corre el riesgo de ser emparejado, unido públicamente, a la defensa de los supuestos motivos (trascendidos públicamente) que han provocado la citada sustitución.