Los aniversarios que nos traen las imágenes y sensaciones del pasado a la actualidad sirven, sobre todo, para analizar la trayectoria que hemos tenido desde entonces.
Hoy, como ya sabe, lector/a, se cumplen 25 años de aquel movimiento involucionista que intentó obstruir el camino iniciado hacia la democracia y en los medios informativos nacionales se conmemora la jornada con testimonios y análisis varios. Mientras, aquí en Melilla, Tejero ha vuelto a publicar una carta en un diario local en tanto se conoce que el ministro de Defensa, José Bono, según el diario "El País", ha renunciado a abrir expediente disciplinario por falta grave al capitán Roberto González Calderón, autor de una carta pública en el diario "Melilla Hoy" en la que, a la par de discrepar con algunos temas de la política nacional, apuntó que podría haber acudido a Madrid al frente de su compañía para entregar un escrito de protesta al ministro. El diario recuerda que el capitán, destinado en Melilla, fue sancionado con 14 días de arresto domiciliario por el coronel jefe del Tercio como autor de una falta disciplinaria leve y ha sido apartado del mando de la compañía. A pesar de ello, termina el diario, González podría perder su destino, pues en Melilla la mayoría de los puestos son discrecionales.
No me gustan las coincidencias y menos que el nombre de Melilla haya sido elegido para estas expresiones regresivas en unos momentos en que la clase política está desacreditada por la "gresca" permanente que se vive en todos los ámbitos. A veces ocurre que este descrédito, el cual se potencia mucho en los medios informativos de tendencia conservadora con la utilización continua de descalificativos, puede llevar a gran parte de la ciudadanía a confundir, a asemejar, clase política con sistema democrático y ésto es peligroso porque se olvidan los valores en que se sustenta el sistema político que hoy disfrutamos, los políticos sólo son representantes temporales, no la esencia del sistema.
Al margen de la ideología, que ya no se si existe en determinados miembros de la clase política, da la sensación de que el que ostenta el poder se suele imbuir de un halo de infalibilidad que asusta, por los modos, por las formas, en que trata a todo aquel que se oponga a su línea de gobierno. En estos casos, tengo la sensación, se ha sustituido la expresión de antaño que decía "por la gracia de Dios" por "nos ha elegido la mayoría de los electores" y poco más, ésta justifica la utilización del poder a su antojo. Las formas se parecen mucho a las empleadas en aquellos años en que disponíamos de un "timonel con pulso firme que dirige la patria...". sin embargo, por imposición del sistema que disfrutamos, ahora, esta forma de gobernar se hace ante las protestas, por supuesto "inadecuadas" de la oposición que "sólo desea la ruptura, el desgobierno... " y no se cuántos males más, en una división simplista de la realidad en dos categorías únicas: la de los buenos y la de los malos.
La situación se agrava cuando estos miembros de la clase política se acostumbran al poder y, sorpresivamente, lo pierden porque, entonces, todo vale para recuperar lo perdido y las formas, en las que debería prevalecer el respeto al contrario, dejan entrever que los valores democráticos han desaparecido o están muy atenuados. La confrontación por la confrontación, como hinchas ultras apasionados en la defensa, o imposición, de los colores de su equipo.
No me gusta el presente político, está salpicado de tintes "antidemocráticos" y me preocupa el dato de que más de la mitad de la población española actual no vivió el antiguo régimen, sólo conoce éste por la historia, que ya sabemos que es una asignatura cuestionada (poco valorada) en el actual sistema educativo. Además, en los últimos tiempos se da la circunstancia de que desde muchas fuentes informativas se "vende" el régimen de Franco como una "dictablanda" que se instaló en España ante tanto "desgobierno".
En definitiva, este aniversario sólo me ha servido para pensar que ser demócrata es muy difícil y que todos tenemos que trabajar porque cambien las formas que ahora se están imponiendo en el debate político. Tenemos que evitar ese ambiente que se ha denominado de crispación y que a algunos nos lleva a periodos de desilusión de los que hay que salir y exigir a nuestros representantes políticos el respeto a la opinión del "otro", la aceptación de su existencia porque, entre otras cosas, el mundo monocolor es muy aburrido.
[...] ver) y hoy, después el nuevo cruce de acusaciones entre Mustafa Aberchan y Juan José Imbroda, reitero lo escrito pero, esta mañana, estoy especialmente contrariado con estos dos protagonistas de la política de Melilla porque nos están lleva [...]