Informan hoy los periódicos que durante su visita a Melilla la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, entregó ayer la medalla de plata al mérito del servicio social al capellán de la prisión y del centro asistencial la “Gota de Leche”, Ramón Buxarrais, por la labor desarrollada con los internos en el centro penitenciario de Melilla.
Congratula que la Administración distinga la labor callada de este hombre que un buen día dejó los palios del Obispado de Málaga para venir a esta ciudad y dedicarse a trabajar con los más desfavorecidos. En la hemeroteca he buscado algunos datos sobre Ramón Buxarrais y he encontrado noticias relacionadas con celebraciones religiosas; actuaciones dentro del Voluntariado Cristiano de Priisiones que sobre pasan las fronteras como el diseño de talleres de albañilería a desarrollar en Nador; intervenciones para solucionar los problemas derivados de la estancia de los inmigrantes; algunas críticas a su obra literaria, en concreto a su última obra, “La osadía de un hombre débil”, una novela a través de la cual desarrolla sus ideas sobre la vida cristiana a partir de unos hechos imaginados, en el que se mantiene una “línea bastante fiel a Dios y donde un estilo fácil y cercano a la gente despierta la curiosidad en el lector que desea, sin perder detalles, llegar hasta el final de esta gran novela”.... etc. No se cómo le da tiempo a este hombre para actuar en tantas lides.
A modo de homenaje rescato aquí la carta que le escribió el obispo de Málaga el pasado año, el 10 de diciembre, con motivo del cumpleaños de Buxarrais y de la que dio cuenta el diario Melilla Hoy. El obispo de la diócesis, Antonio Dorado Soto, le expresa “todo su afecto y gratitud” y resalta en el escrito “la entrega, dedicación y, especialmente, el testimonio de su vida evangélica”. Dorado Soto pone de manifiesto en su carta que “la Iglesia de Málaga hace memoria de los años que fue pastor de ella y le reconoce el esfuerzo, la entrega, la dedicación y, especialmente, el testimonio de su vida evangélica”. Igualmente, destaca de Buxarrais “su sensibilidad contemplativa y su amor a los más pobres, su capacidad de servicio y la fortaleza para vivir con fe y esperanza aquellos años duros de la transición política y del post-Concilio, son lecciones que ayudan a continuar en la brecha”.
Felicidades por partida doble a Ramón Buxarrais, por la distinción y por su 76 cumpleaños.