Al final, el rumor que era comidilla de pasillos y cafeterías se ha convertido en noticia después de las declaraciones que realizó ayer el secretario de Organización del PSME-PSOE, Alonso Díaz, quien ha relacionado al consejero de Administraciones Públicas, Miguel Marín (PP), con la información aparecida en el diario "El País", sobre la oficina financiera de Melilla vinculada a Banesto, "que le retiró la autorización para operar", supuestamente implicada en el ámbito de las actividades económicas sobre las que ha actuado la "Operación Saco", denominación que ha recibido el operativo desarrollado en días pasados por la Policía Nacional para desmantelar una red dedicada al "blanqueo" de dinero procedente del narcotráfico.
En concreto, según cuenta el diario Melilla Hoy, Alonso Díaz pidió ayer a Marín que explique si la oficina financiera a la que retiró la autorización Banesto para operar se refiere a la que gestionaban él y su esposa: "Porque de ser cierto, deberá aclarar el señor Marín la veracidad de estos hechos, dado que es un tema de interés general para los ciudadanos de Melilla, por los altos cargos que ocupa en el Gobierno". La respuesta del consejero no se hizo esperar y, según cuenta el diario "El Faro", Marín calificó las declaraciones de Alonso de “auténtico disparate” y recordó que el secretario de Organización del PSME-PSOE ya tiene interpuesta una demanda de protección del derecho al honor motivada por las acusaciones vertidas meses atrás, en las que vinculaba al consejero y a su esposa con supuestas irregularidades en la sucursal de Banesto que, por entonces, gestionaba.
Recordatorio
En la hemeroteca figura que este tema saltó a los periódicos el pasado seis de abril (ver Meliya.com de ese día), cuando Alonso Díaz pidió explicaciones a Miguel Marín por los hechos ocurridos en la Oficina de Negocios del barrio del Real de la que era accionista y la cual, según Alonso Díaz, “le fue quitada en 24 horas por Banesto”. Díaz aseguró entonces que en la Oficina de Negocios que estaba administrada por la mujer de Marín habían "ocurrido cosas graves” como para que la entidad financiera Banesto retirara “en 24 horas” la concesión del negocio. Díaz pidió a Marín que explicara por qué frecuentaba “muchas tardes” el establecimiento, así como el grado de conexión que le unía con la citada Oficina y si desde su cargo en el Gobierno local había tenido algo que ver con la entidad, “sabiendo que es un consejero a tiempo exclusivo”.
La respuesta de Marín también se produjo de forma rápida y, el mismo día (ver "El Telegrama"), anunció que demandaría en el juzgado a Díaz por sus declaraciones en relación a la venta de la agencia financiera dirigida por la mujer del consejero. En este sentido, añadió el diario, Marín negó que la venta se hubiera hecho en 24 horas tal y como afirmaba Díaz y, precisó el consejero, que la relación con la empresa venía por la propiedad de algunas acciones en la misma ya que la dirigía su mujer. También rechazó Marín que tuviera relación laboral con la citada entidad financiera y, aseguró, que nunca había trabajado en esa empresa. Asimismo, contó el diario que Marín dijo que a finales de año recibió una oferta de compra por parte de una entidad financiera, tras la cual vendió el negocio a finales de diciembre de 2004, coincidiendo con el final del ejercicio económico. Marín rechazó las críticas de Díaz "ya que fue el pasado día 4 de abril cuando se formalizó por escrito la venta del local donde residia la empresa".
El tema se olvidó públicamente hasta que en julio, en una polémica surgida entre PP y PSOE por otro tema que afectaba a la diputada socialista Mari Cruz Escribano (ver Melilla Hoy), ésta recordó que hasta entonces "Marín sigue sin dar explicaciones de su vinculación o relación con la filial de Banesto". Las palabras de Escribano fueron apoyadas días después por Alonso Díaz (ver El Telegrama), quien dijo que el consejero de Administraciones Públicas “cobra por dedicación exclusiva y tiene acciones en la entidad bancaria Banesto”. Al día siguiente (ver el diario Sur), Marín desmentía esta acusación poniendo incluso su declaración de la Renta a disposición de todo aquel que lo quisiera comprobar: "No me importa dar las explicaciones que sean necesarias sobre mi vida privada". Ahí no quedó el tema y, al día siguiente (ver El Telegrama), Alonso Díaz señaló que Marín se había declarado accionista de una empresa que había obtenido grandes beneficios y exigió que explicara qué había hecho con éstos y que hacía todas las tardes en la franquicia del Banesto, ya que Marín debía tener dedicación exclusiva por el cargo político que ocupaba (y ocupa actualmente). Por tanto, según Alonso, hablar de ese tema “no es hablar de su vida privada” porque, añadió, si se hubiera dedicado sólo a su actividad política no hablarían de él.
Así quedó el tema y, al parecer, según comentó ayer Miguel Marín, se inició entonces un litigio judicial que todavía no ha entrado en fase de confirmaciones. Ahora, con el citado párrafo publicado en el artículo del diario "El País", el asunto toma otros tintes.
Ésto es todo, habrá que esperar el desenlace o nuevos datos.