Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

A vueltas con la religión y las aulas

Archivado en La Nota de Melilla • Fecha: 12-11-2005 11:18:15

Cuando cursaba el Bachillerato Superior, aquel de la Ley de 1958, salí harto de muchas de las asignaturas que se repetían curso tras curso y, en concreto, de dos que nunca me gustaron: Formación Espíritu Nacional (FEN) y Religión. La primera de ellas nunca la llegué a entender del todo porque me parecía excesivamente seria, muy lejana de la mente fantástica que podía tener un adolescente de aquella época, más inclinado por seguir un balón que por estar encerrado en un aula. Aquello del Fuero de los Españoles, el Municipio, la Familia,..etc me importaba un "bledo" y sólo me acuerdo que era la asignatura ideal para los "cambiazos" pues, normalmente, los profesores eran muy mayores y apenas se preocupaban en innovar. En los exámenes siempre nos ponían las preguntas del recordatorio que figuraban al final de cada lección. Luego, por tanto, el cambiazo era productivo y, después, a firmar lo más grande que se podía: ¡Viva Franco! y ya está, se acabó el problema de las notas. De poco nos sirvió aquella formación cuando se desmoronó el anterior régimen y conocimos que la politica era otra cosa bien diferente a lo que nos habían enseñado.

En Religión pasaba algo parecido y también era susceptible de “cambiazos” pero variaba según el profesor, quien podía estar entre los jóvenes seguidores de las doctrinas del Concilio Vaticano II o ser miembro de la vieja guardia de la postguerra, curas que tenían que haber impartido la otra asignatura (FEN) en lugar de hablar de Dios porque usaban los mismo métodos y tenían similar ideología, siempre unían las palabras rojo y ateo. El caso es que a los primeros apenas les importaban las notas y se dedicaban a crear un ambiente de camaradería entre los jóvenes que contribuyó en gran medida al cambio democrático que se produjo en nuestro país años después. Los otros, los de la ortodoxia Iglesia-Estado, estuvieron unos años apartados de la actualidad pero, poco a poco, ellos, o sus sucesores ideológicos, han ido tomando posiciones y creo que ya dominan el panorama eclesiástico pues los primeros, aquellos jóvenes del Concilio, acabaron lejos de la cúpula del poder al elegir ser curas obreros, misioneros o, como nos recuerda “Cuéntame”, casándose.
 
Después, ya como adulto, he analizado mucho aquellos años de adolescencia y el encorsetamiento mental del que fuimos objeto nuestra generación y las precedentes, tanto en formación ciudadana como religiosa. Y, en ambos casos, la valoración académica de esas asignaturas para mi significan lo mismo pues se regían por unos preceptos rígidos, catecismo al fin y al cabo. Tanta insistencia en la valoración de la Religión me da a entender que algunos desean la vuelta de los tiempos en que no se podía discrepar de la teoría oficial.
 
Hoy, cuando se espera que miles de personas atraviesen las calles de Madrid, tras la convocatoria de un partido político, asociaciones diversas y la Conferencia Episcopal, hay que tomar posicionamiento y opinar también, todos tenemos el mismo derecho. Desde mi optica particular, creo que está demás la puntuación académica en la asignatura de Religión porque su contenido corresponde a la intimidad de la persona, a la orientación que cada uno le quiera dar a su vida. Me explico, por ejemplo, puedo estar de acuerdo con el mensaje del episodio evangélico de Jesús en el Templo y, por ello, rechazo totalmente el mercantilismo en la religión, ¿soy peor cristiano por pensar que la Iglesia negocia en el Templo?. ¿Cómo medimos los 3.000 millones de euros que el Estado aporta anualmente al sostenimiento de la Iglesia Católica en España?. En fin, ¿qué puntuación me darían en Religión por mi posicionamiento?.
 
Soy padre y reivindico una educación en valores democráticos que nosotros no hemos tenido. La religión a las parroquias, mezquitas, sinagogas y demás templos de culto que han de ser apoyados por el Estado en el porcentaje que devenge la elección por los ciudadanos/as en la famosa “crucecita” que se pone en la declaración del IRPF (que debía especificar todas las confesiones). Aunque, lo idóneo sería que los creyentes, de forma directa, ayudaran a mantener la estructura de cada una de las confesiones y, de paso, evitar también las financiaciones de terceros países.
 

Escrito por Miguel Gómez Bernardi
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009