El diario marroquí L'Économiste informó ayer de la crisis económica que viven Ceuta y Melilla en un artículo de Ali Abjiou, quien se basa en las conclusiones que obtuvieron los empresarios de las dos ciudades españolas en la reunión que mantuvieron la semana pasada en Ceuta. Entre ellas, recuerda Abjiou, la constatación de la disminución en el 50% del volumen de negocios en los tres últimos años y, especifíca, que esta tendencia se ha agudizado como consecuencia de la "Crisis de las Vallas" ya que la "mala prensa" que siguió a ésta, "afectó ampliamente a la imagen de las dos ciudades y su capacidad para atraer inversiones". En su análisis, comenta Abjiou que uno de los factores que han influido en la crisis de las dos ciudades ha sido la apertura marroquí a los productos de Extremo Oriente y, en concreto, de la República China, pues ello produjo la ruptura del tráfico tradicional de los marroquíes con las dos ciudades españolas.
Tras informar de las trece medidas que los empresarios de las dos ciudades han propuesto al Gobierno español y a la Unión Europea, el periodista comenta también la tendencia de los empresarios españoles a tener como objetivo el turismo y, en este sentido, recuerda los movimientos que se han dado entre Tánger y Ceuta para promocionar los atractivos turísticos de la zona. Abjiou apunta que este nuevo movimiento es apoyado por el empresariado marroquí e, incluso, desde la Administración del país vecino aunque las autoridades prefieren no expresarse, pero reconocen que hay una nueva situación que puede favorecer su desarrollo, en concreto con respecto a Ceuta y pone como ejemplo las reformas llevadas a cabo en la frontera con esta ciudad.
Satisface leer un artículo de un periodista marroquí claro y aséptico, fuera de nacionalismos agudos, sobre la situación económica de las dos ciudades españolas y los pasos que se están dando en la zona de la Yebala. Sin embargo, aquí, en la zona de Melilla-Nador, salvo las actuaciones conjuntas que han desarrollado en los últimos años las Cámaras de Comercio de las dos ciudades, pocos pasos se han dado. La verdad es que no se quién tendría que actuar de intermediario para que las autoridades correspondientes, de uno y otro lado de la frontera, dialogaran y diseñaran algo parecido en esta zona. Por ahora, mientras las autoridades deshojan la margarita sobre quién da el primer paso, la iniciativa privada sí está actuando y, gracias a ello, focos de atracción turística van a existir en la zona en los próximos años.
Declaraciones y juzgados
Por otro lado, parece que el ambiente anda algo crispado y los políticos han decidido trasladar su punto de encuentro al edificio V Centenario.
En los últimos días tenemos varios ejemplos de futuribles litigios judiciales: el caso de la discoteca "La Roca", las presuntas vacaciones de Merino, la contratación de la constructora de la nueva estación marítima, los convenios de publicidad con los medios de comunicación... y otros temas que esperan su difusión pública. Otoño caliente y espadas en alto que denotan que ya estamos en la antesala de las próximas elecciones.
A partir de ahora hay que ser cauto en las declaraciones de todo tipo porque ha empezado la lucha sin cuartel, ya que se ha elegido el terreno judicial como campo de batalla e, incluso, hay quien amenaza con ello. Advertencia seria, no hay duda, porque todos somos conscientes de que existe la maldición popular: "tengas juicios, aunque los ganes". Pero, a veces, no queda más remedio que seguir esa senda para alcanzar el fin perseguido. La diferencia estriba en quién da el primer paso, quién corre con los gastos iniciales del proceso, porque, al fin y al cabo, cuando se está convencido de la fuerza de los argumentos o de la veracidad de las pruebas, sólo queda ese camino para dilucidar la cuestión.
Lo demás, las acusaciones y desmentidos, son batallas dialécticas de cara a la opinión pública y ésta, cuando hay más de tres o cuatro intervenciones sobre un mismo tema, se despista y ya no sabe quién dice la verdad o miente menos.