Está claro que hemos entrado en una nueva fase en nuestras relaciones con el resto del estado. No se si es favor que tendremos que agradecer a la "Crisis de las Vallas" o es que ya se habían prediseñado actuaciones del Estado con respecto a Melilla y, ahora, se han hecho públicas.
Lo cierto es que en la actualidad no parece que sea así y se echan en falta algunas acciones gubernativas, tal y como recordó y enumeró ayer el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, en su intervención en el Debate del Estado de las Autonomías, pues hay diferentes proyectos que fueron diseñados por el Gabinete Aznar que todavía no se han puesto en marcha y andan metidos en algún cajón ministerial.
Sin embargo, reconforta conocer que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras anunciar que visitará Melilla, a comienzos del próximo año, precisara que lo hará acompañado de varios responsables ministeriales para analizar detenidamente la situación que vive la ciudad. Reconforta porque el Gabinete Zapatero adopta una posición parecida a la que adoptó su precedesor tras la "Crisis de Perejil", cuando puso en marcha un plan global de actuaciones en la ciudad. Aunque hay una sutil e importante diferencia: mientras el caso de la disputa del islote nos enfrentaba abiertamente con el país vecino, el actual caso del fenómeno de la inmigración nos obliga a colaborar en la búsqueda de soluciones. Nuevamente Melilla es una cuestión de estado y hay que buscarle soluciones de futuro porque no se por qué será, y a la historia me remito, cuando aquí hay problemas, el resto del estado se ve afectado y es que es obvio que somos la frontera sur, no sólo de España, sino de Europa.
Ahora bien, estoy muy intrigado por conocer las reacciones de la prensa del país vecino; tengo mucha curiosidad por los análisis que se produzcan sobre el anuncio de la visita de Zapatero a Melilla, cuando hace sólo un mes que la frontera "invisible" tiene ya un foso y fuerzas de seguridad marroquíes están ahí destacadas. Coincido con Imbroda en que: "abogo por que cada día sean mejores las relaciones con Marruecos, nación vecina a la que debemos seguir apoyando en su desarrollo político, social y económico. Pero también quiero decir que esas relaciones de amistad deben ser sinceras y leales por ambas partes, y que España no debe tener ningún tipo de complejo, de agravio pendiente con Marruecos, porque, señor presidente, señorías, sencillamente, no existe". Sí, estoy de acuerdo, salvo que el apoyo debe ser sincero y los españoles no podemos decirles a los marroquíes lo que tienen que hacer porque algunos, a veces, olvidan que constituyen un estado soberano.
Reitero lo escrito, estoy muy intrigado por los resultados que puede tener la primera visita oficial de la cúpula del Gobierno español a la ciudad desde los ya lejanos tiempos de Adolfo Suárez. A partir de ahí, cuando se formalice el anuncio, podremos entrever el futuro próximo que puede tener la zona geográfica en que estamos enclavados
Con respecto al resto de lo tratado en las intervenciones de Imbroda y Zapatero no merece la pena pararse, entran en la rutina cotidiana de disputas entre formaciones políticas. No obstante, hemos copiado el texto íntegro de la primera intervención de Imbroda y la respuesta del presidente del Gobierno en una página aparte, por si es del interés del lector/a (ver).
Impresiones subjetivas>
Sólo me queda comentarle lector/a mis impresiones ajenas a la información veraz sobre el debate, las sensaciones que se me quedaron tras ver la grabación que nos ofreció anoche Televisión Melilla (hay que darle las gracias a su dirección por haber emitido un debate político, al fin un debate).
En principio observé que Imbroda se mostró muy seguro en su intervención, llevaba su exposición bien trabajada, y se apoyó en muchos datos que sirvieron para informar a sus señorías sobre teóricas o ciertas afrentas, desplantes o ninguneos, con respecto al Gobierno de Melilla del Ejecutivo Zapatero. La televisión nos mostró que durante la intervención de Imbroda, Zapatero escuchaba con cara de "pocos amigos", se le veía contrariado. Sin embargo, cuando tomó la palabra, el presidente del Gobierno se mostró relajado pero muy firme en algunas apreciaciones a las palabras de Imbroda, extremadamente seco como dando a entender su representantividad oficial, mostrando una inflexibilidad ante "temas de estado". La contraréplica de Imbroda me pareció más débil en las formas con respecto a su anterior intervención, percibí que había perdido el aplomo inicial, quizá impactado por la firmeza del presidente o afectado por el compromiso adquirido en esos momentos por éste, con el anuncio de la visita a la ciudad; creo que Imbroda encajó allí el significado que tiene para la ciudadanía melillense la visita del presidente del Gobierno. No supo Imbroda o no pudo reaccionar con la elegancia que demostró Juan Vivas, el presidente ceutí, quien agradeció las palabras de Zapatero ya que él, comentó, estaba allí como presidente de todos los ceutíes, no sólo como representante del Partido Popular. Me agradó Vivas, tuvo gracejo y buen estar.