Ayer, como muchos radioyentes, me quedé estupefacto al escuchar los informativos de Radio Melilla SER de las 14 horas. En el citado espacio se reprodujeron unas manifestaciones explosivas de la diputada local de Coalición por Melilla, Cecilia González, en las que se refirió a unas declaraciones efectuadas por el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, que realizó el pasado viernes en réplica a otras efectuadas a su vez por Mustafa Aberchan, quien acusaba a Imbroda de usar electoralmente el anuncio de su solicitud para visitar al Rey Juan Carlos I.
Situados por tanto en la fase correspondiente en que se produjeron las manifestaciones de González, a continuación transcribo el corte que se emitió en la citada emisora: "el señor Imbroda tuvo unas afirmaciones muy graves, gravísimas, de las cuales, nosotros, desde aquí, queremos pedirle que se retracte porque nos parece que son impropias de un presidente de una ciudad y, máxime, de una ciudad como la nuestra. El señor Imbroda dijo el sábado exáctamente que el señor Aberchan es peligroso y hay que eliminarlo, que el señor Aberchan es peligroso y hay que eliminarlo. Un presidente de una ciudad como la nuestra, diciendo que hay que eliminar a otra persona porque piensa de forma diferente a la suya. Esas ideas son peligrosamente similares a las ideas que tenían los nazis y con las cuales argumentaron y se vieron respaldados para eliminar a un gran número de judios, de musulmanes, de ... personas, en definitiva, que eran diferentes, pensaban de forma diferente a la suya. Nosotros pensamos que esta persona, el señor Imbroda, va a ser inteligente y va a retirar estas palabras porque, realmente, pueden ser, incluso, constitutivas de delito. No opinaba el señor Imbroda igual sobre el señor Aberchan, que era un loco, que había que eliminar, cuando era socio suyo de Gobierno. Ahora, ¿qué pasa?, porque tiene mayoría absoluta ¿puede decir con libertad sus propias ideas?. Creo que al señor Imbroda lo hemos pillado."
Previamente a las declaraciones de González, en los mismos informativos se emitieron las declaraciones de Imbroda: "ya no me sorprendo..., yo creo que políticamente hablando, de lo que puede ser un loco político y me estoy refiriendo claramente a lo que ustedes todos saben, no tendría que decir más nada para que ustedes todos entiendan y comprendan quién es y todos los que me estén escuchando en este momento o viendo: Mustafa Aberchan. Evidentemente, hemos coincidido todos porque mire usted, ésto, cada vez que hace una declaración, ya es que no tiene límite, éste me está a mi acusando de que yo estoy usando electoralmente a su Majestad el Rey porque he pedido ira a verle. Ésta, ésta es la doble moral que tiene este individuo al que aquí ya conocemos en demasía. Se está convirtiendo en un problema para la ciudad, en un problema para la ciudad, y eso es muy delicado, muy delicado. Yo quiero advertirle a los ciudadanos: se está convirtiendo, no en un problema para mi, porque políticamente no tiene nada que hacer, pero sí es un problema para la ciudad..."
He transcrito las dos declaraciones porque me parece de suma gravedad lo que está ocurriendo. No he sido testigo de las declaraciones de Imbroda y por tanto, no puedo asegurar nada pero he rebuscado por mi fonoteca particular del pasado 28 de octubre (RNE, COPE, Onda Cero y TVM) y no encuentro los calificativos que dice González ha utilizado Imbroda con respecto a Aberchan, tampoco los he encontrado en la hemeroteca. Cabe sólo pensar que, en caso de que se efectuasen, no se hayan reproduccido, esa es mi duda.
Ahora bien, de verdad, estoy desorientado ante tanta agresividad reinante después de que Aberchan acusase de electoralismo a Imbroda por anunciar éste que pensaba visitar al Rey. Es cierto que a éste último le ha faltado tiempo para llamar caradura a Aberchan, descalificarlo como político y considerarle un problema para Melilla, pero tampoco es de recibo que como réplica desde CpM se busque una similitud a las ideas de Imbroda con los nazis.
No se qué demonios está pasando en esta ciudad para que el tono sea tan agresivo. Ejemplos no faltan a uno y otro lado de la línea que separa a los partidos de gobierno y oposición. Parece que sólo vale la descalificación del adversario y escribo adversario por ser educado con nuestros representantes políticos porque, más bien, a veces, dan a entender que se tienen el odio típico de enemigos irreconciliables.
La verdad es que cuando leo o les escucho en ese tono, no me siento por ellos representado.