El viceconsejero de Medio Ambiente, Guillermo Merino (PP), en las declaraciones que efectuó ayer, arrojó en el Salón Verde del Palacio de la Asamblea lo que tenía que haber dejado en cualquiera de los diez puntos de mobiliario urbano que su área ha instalado en el Paseo Marítimo.
No estuve en la rueda de prensa, ni tampoco he escuchado la totalidad de la intervención de Merino al no disponer de la grabación pero, entiendo, tuvo que ser un espectáculo porque la mayoría de los/as periodistas que estaban presentes en la sala se sintieron incómodos/as. Nada más terminar la intervención pública del citado político, recibí una llamada telefónica a través de la cual me informaron de lo sucedido. Por ello presté atención a los "cortes" que difundieron ayer las emisoras de radio y observé las imágenes y sonido que ofreció Televisión Melilla. El tono y las insinuaciones de las declaraciones de Merino son impresentables aunque no me han sorprendido, esperaba que, de un momento a otro, Merino bajara del nivel mínimo de dignidad que se le debe exigir a un representante político.
Se veía venir que Merino, poco a poco, alentado por sus compañeros como azote de socialistas y de aquellos que discrepen de las acciones del gobierno al que pertenece o de los miembros de su partido, llegara a extremos radicales. Creo que Merino representa la línea dura de los políticos de segunda fila del Partido Popular que fomentan el enfrentamiento directo con sus adversarios políticos como objetivo prioritario para no desgastar a los primeros números de sus listas electorales; él, principalmente, y en lejana estela, Esther Donoso y Mari Carmen Dueñas, son ejemplos claros de que la continuidad en el mensaje de enfrentamiento está garantizada en tiempos venideros.
Así pues, es lógico pensar, en el convencimiento de que el transcurrir histórico es elíptico, que si se mantiene esta trayectoria creciente en descalificaciones e insultos en las intervenciones públicas, pudiera darse el caso de que algún día llegáramos a escuchar términos de otros tiempos como: rojos, maricones y gente de mal vivir... Hay que cortar de raíz la tendencia que se está dando.
Cooperación transfronteriza
Por otro lado, cuenta el diario Sur que el diputado por Melilla, Antonio Gutiérrez (PP), solicitó ayer al titular del Ministerio de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que explique por escrito cuáles han sido los proyectos que la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) ha finalizado en Marruecos en los últimos cuatro años. Satisface que nuestro diputado oriente en este sentido sus preguntas parlamentarias porque es el momento adecuado de incidir sobre los gobiernos de España y Marruecos, con el objetivo de que desbloqueen el destino de los Fondos Meda para el entorno geográfico de Melilla y faciliten la intervención de socios (patners) marroquíes en los proyectos desarrollados por los fondos europeos Interreg. Ahora es el momento, cuando las fronteras, coyunturalmente, han dejado de ser "invisibles".
El caso de la "Discoteca La Roca"
Según cuenta el diario Melilla Hoy, los tres diputados locales del PSME-PSOE presentarán en breve una denuncia ante la Fiscalía por “una presunta corrupción política del Gobierno Imbroda” tras la apertura de la discoteca ‘La Roca’. La diputada socialista Celia Sarompas aportó ayer un nuevo dato sobre lo escrito en días precedentes: “existe un informe del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento que nos preocupa”, documento que, señala el diario, está fechado el pasado mes de agosto, en el que se indica que el ancho de la vía donde se ubica la discoteca debe tener al menos 7 metros, aunque el Callejón del Moro tiene sólo 2,72 metros. Habrá que esperar confirmación o desmentido de todo ésto.