Parece que hemos entrado en una nueva fase de la "Crisis de las Vallas" y el retroceso del oleaje informativo, de los días de intensa actividad, ha dejado paso a nuevas pequeñas olas que llegan espaciadas. Parece que hemos entrado en una nueva fase de la "Crisis de las Vallas" y el retroceso del oleaje informativo, de los días de intensa actividad, ha dejado paso a nuevas pequeñas olas que llegan espaciadas. Parece que hemos entrado en una nueva fase de la "Crisis de las Vallas" y el retroceso del oleaje informativo, de los días de intensa actividad, ha dejado paso a nuevas pequeñas olas que llegan espaciadas.
Así, hoy, está más claro, según la noticia que publica "Terra", que la resaca de la expulsión de los 73 inmigrantes a territorio marroquí, vía Península, que no a Fuerteventura, va a durar en el tiempo si todas las deficiencias o irregularidades detectadas son ciertas.
No todo es negativo en este aluvión de noticias relacionadas con el fenómeno de la inmigración en la ciudad ya que, según cuenta el diario Melilla Hoy, "La UE califica de 'digno y humano' el trato a los subsaharianos en Melilla". En algo hemos avanzado con el paso de los años y ya no ofrecemos imágenes dantescas como las que se daban en la Granja Agrícola. Sin embargo, en ese mismo informe se alerta que la presión migratoria no sólo continuará sino que se incrementará en el futuro.
Quizás porque este fenómeno en Melilla no es coyuntural sino que se entiende ya como estructural por la situación geográfica en que está enclavada la ciudad, tengo la impresión de que el Gobierno central, además de destinar nuevos fondos para la contención y atención de los inmigrantes, está diseñando nuevas actuaciones con respecto a sus responsabilidades en Melilla.
Intuyo que ha sonado la voz de alarma en cuanto a la estructura y funcionamiento de la Administración central en Melilla y, quizás por ello, ayer, percibí que el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, fue más remiso que de costumbre en las contestaciones que efectuó durante la entrevista que le realizó Montserrat Cobo, directora de Radio Nacional de España en Melilla, para el programa informativo de las 13:30 horas de ayer. Es una impresión, no tangible, ni demostrable, que me recordó otros tiempos y a otra persona, a Enrique Beamud (delegado del Gobierno desde 1996 a 2000), en los días posteriores al accidente aéreo de la Paukn Air en el año 1998. Me da la impresión que hay un cierto paralelismo en los dos casos señalados al observar que tras pasar unos días, desde el estallido de la crisis, se reduce la información y se extrema la cautela en los pronunciamientos.