El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha concedido esta mañana una entrevista a la periodista Angels Barceló para el programa que dirige, "A vivir que son dos días", de la Cadena Ser. En este encuentro con la audiencia el presidente del Gobierno ha contestado a varias preguntas referentes al fenómeno de la inmigración irregular y las ciudades de Ceuta y Melilla. Hemos extraído parte del contenido de las explicaciones que ha dado el presidente:
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- Angels Barceló: La inmigración presidente, ¿qué sintió o qué siente todavía?, cuando ve esas imágenes, ya no sólo saltando la valla de esa forma tan desesperada y tan dramática, sino los días posteriores, cuando ve a aquellos subsaharianos vagando por el desierto de Marruecos, sin agua... en una situación tan lamentable. ¿Qué siente?.
- J. L. R. Zapatero: Sentí el desgarro como ser humano. Además, de manera muy singular porque, como bien sabes, Angels, el Gobierno que presido y porque es un mandato electoral, un compromiso, tiene como uno de sus objetivos el aportar lo máximo posible a la lucha contra el hambre y contra la miseria y contra la pobreza. Y, de hecho, hemos dado, estamos dando pasos importantes: lo que más ha aumentado, el gasto que más ha aumentado, desde que soy presidente de Gobierno, es precisamente la ayuda a la cooperación, un 40%. Este año vamos a estar en el 0'35% del PIB; son cerca de mil millones de euros que he decidido que se destinaran -de los españoles- a luchar contra el hambre y contra la pobreza. En el África subsahariana hemos duplicado la ayuda, en América Latina hemos duplicado la ayuda porque ése es el problema de fondo. Ésto debería de ser un esfuerzo colectivo de todos los países desarrollados, especialmente de la Unión Europea.
Los inmigrantes tienen que saber, y todos tenemos que coincidir, que éste es un país abierto que valora la inmigración que nos está aportando desarrollo y riqueza económica, que queremos una inmigración con derechos y con deberes, que no es posible una entrada ilegal y, menos, con avalanchas de inmigrantes.
Si los países de origen funcionaran adecuadamente, si la Unión Europea y todos juntos hiciéramos el esfuerzo, no sólo de sumar y de aumentar la ayuda a la cooperación -en este caso África subsahariana-, sino de establecer como tenemos ya con muchos países, convenios para la venida de inmigrantes, con su permiso de trabajo, muchas de esas situaciones de dramas humanos que hemos visto se solucionarían.
Nosotros hemos impedido la entrada de inmigrantes ilegales que, por cierto, en Ceuta y Melilla, desde el año noventa y seis han entrado a miles y, este año, estamos en una reducción, subrayo, en una reducción de la entrada ilegal de inmigrantes por pateras también de un 40%; por aeropuertos, que es por donde más entran, de un 60%. Estamos reduciéndola y no podemos dejar que ese refuerzo de lo que significa luchar contra la inmigración ilegal se haga sin el respeto a los derechos humanos. Los inmigrantes que consiguieron sobrepasar la valla famosa... -una valla que a todos nos desgarra cada vez que la vemos, por éso estamos haciendo una nueva valla que impida la entrada y no provoque daños en las personas que desesperadamente intentan saltarla-. Desde luego nuestra respuesta ha sido una respuesta de plena garantía de los derechos humanos y de atención a las personas que saltan. Y dos, hemos hecho todos los esfuerzos, no es que hayamos sentido Angels, es que hemos hecho todos los esfuerzos. Me atrevería a decir que 48 horas ininterrumpidas con el Gobierno de Marruecos, no sólo para que colaborara en lo que, era lógico, y toda la sociedad española quiere y es que no se entre ilegalmente, no sólo para que colaborara en impedir la entrada ilegal, sino para que respetara al máximo los derechos humanos.
- A.B.: Y en este aspecto, ¿están satisfechos, o no están satisfechos, de cómo lo hizo Marruecos?. Si me decía: lo que se pide es que todo el mundo respete los derechos humanos... usted, ¿está señalando a Marruecos?.
- J.L.R.Z.: No, en absoluto, lo que estoy señalando es que hemos tenido que hacer una gestión, en muy pocos días, muy intensa, con Marruecos que ha tenido una respuesta positiva. Y, me parece..., en fin, poco serio, poco serio por parte de aquellos que intentan permanentemente situar nuestra relación con Marruecos en una vía de enfrentamiento. Simplemente daré un dato que es contundente: la diferencia que hay de desarrollo, de nivel de vida, de renta per cápita, entre Marruecos y España es de uno a quince, de uno a quince. No hay una frontera en todo el mundo que tenga tal diferencia de renta. Las condiciones de desarrollo institucional, democrático,... de Marruecos y de España no son las mismas. Y tenemos que tener un doble principio: el de la cooperación, la exigencia de cooperación y, también, el de la ayuda; no sólo de España sino de la Unión Europea para que Marruecos pueda garantizar dos cosas: que colabore en impedir en la entrada ilegal de inmigrantes y que, por supuesto, el trato a los inmigrantes sea un trato respetuoso con los derechos humanos pero, subrayo, han hecho un esfuerzo importante.
- A.B.: Al margen de esas relaciones diplomáticas, que yo sí entiendo que se convierten muy a menudo en tema de debate y de polémica política y, evidentemente, que a la mayoría de los mortales se nos escapan muchos de los entresijos y, además, seguramente, no tenemos ni por qué saberlos, lo que uno se preguntaba cuando veía esos inmigrantes y cuando salía de las conversaciones entre Marruecos y España para solucionar el problema era: ¿se puede confiar en Marruecos conociendo que es un país que no respeta precisamente al cien por cien los derechos humanos?. O sea, Marruecos, ¿se compromete ante ustedes a respetar los derechos humanos de la gente que estaba en esa situación?.
- J.L.R.Z.: Se ha comprometido públicamente pero quiero insistir, Marruecos tiene una diferencia de desarrollo de renta y riqueza de uno a quince con España, desgraciadamente para Marruecos y también para España, evidentemente, porque el desarrollo de Marruecos, de todo el Magreb, del África subsahariana, no sólo y ante todo sería bueno para los ciudadanos de esos países, sino también bueno para Europa y para España porque estamos en una frontera inmediata. Y hemos hecho, creo, lo que teníamos que hacer. Insisto en las circunstancias que hemos vivido y que todos los ciudadanos han visto. Respetemos el principio de colaboración. Yo creo que si Marruecos tiene necesidades, lo que tiene que hacer un país más rico, más poderoso, es intentar ayudarle y no provocar una confrontación que, además, además, no conduce a nada, sino a tener una peor relación y, por tanto, tener menos capacidad de respuesta para la resolución del problema que tenemos conjunto de inmigración ilegal.
- A.B.: Me hablaba usted de la modificación de la valla, en algunos tramos subir la valla... de modificarla en algunos tramos para que no se hagan daño, como mínimo, los inmigrantes. ¿Es compatible hablar de una valla más alta y abogar por la alianza de las civilizaciones?.
- J.L.R.Z.: Sí, no sólo es compatible sino que es absolutamente lógico. Mire, lo acabo de reiterar: si tuviéramos un clima de alianza de civilizaciones, los movimientos migratorios serían ordenados, legales y lógicos. Si tuviéramos, no sólo la alianza de civilizaciones, sino todos los objetivos de la alianza contra el hambre, o los objetivos del milenio, tendríamos muchos menos problemas de inmigrantes ilegales, de inmigrantes desesperados, de subsaharianos que este año, especialmente por la sequía que ha dado lugar a una gran hambruna, intentan subir hacia el norte desesperadamente. Pero, permítame que en este caso tenga que decir que lo que ha hecho el Gobierno no es retórica, son hechos, acabo de subrayar que haciendo un esfuerzo muy importante que, incluso ha sido criticado por algunos de que dedicábamos demasiado dinero a la ayuda a la cooperación y al desarrollo, hemos cumplido, está en el 0'35%, yo lo encontré -la ayuda al desarrollo- en el 0'26%, en sólo dos años y, en cuatro, vamos a llegar al 0'5% de nuestro Producto Interior Bruto, éstos son muchas escuelas, muchas vacunas, muchas infraestructuras que vamos a poder desarrollar y paliar. Lo que sucede es que, obviamente, España no es únicamente la que puede abordar este gigantesco problema, tiene que ser toda Europa, todos los países desarrollados y, sin duda alguna, si existe una alianza de civilizaciones, si existe el espíritu de convivir entre las civilizaciones, créame que es mucho más fácil que hoy el Gobierno de España pueda, por esa política de alianza de civilizaciones, establecer acuerdos razonables con muchos países del mundo árabe, del África subsahariana, para que la inmigración llegue correctamente, la que tenga que llegar, la que pueda llegar a España, para que luego aquí no se produzca lo más denigrante que hay que es explotar a los inmigrantes, que estén sin derechos, que estén sin deberes...
Es curioso, la cierta hipocresía que hemos visto estos días: se nos criticaba por hacer una política de inmigración abierta, generosa, porque hemos regularizado a casi seiscientos mil extranjeros que estaban en España trabajando ilegalmente, sus empresarios no cotizaban por ellos, ellos no contribuían a la Seguridad Social, su contribución a la Seguridad Social va a ser entorno a los dos mil millones de euros, su contribución a la economía española va a ser muy importante,... y los mismos que nos han acusado de éso, ahora dicen que no hemos sido generosos. No, hay que hacer las cosas bien. Bien es tratar bien, y que vengan bien, a los inmigrantes. Y, por supuesto, hacer una apuesta decidida por superar toda la miseria que es el único enemigo que ayer declaró la comunidad iberoamericana, la miseria... /...
Ésto es todo; el presidente no entró en detalles concretos de la "Crisis de las Vallas" en Melilla y se quedó en la visión global del fenómeno de la inmigración con determinadas especificaciones geográficas. No obstante, esperamos que la haya servido lector/a esta transcripción para su análisis.