La "Crisis de las Vallas" le ha quitado relevancia informativa a muchos temas en la ciudad. Entre ellos, cabe destacar el primer aniversario del acceso de Dionisio Muñoz y su ejecutiva a la dirección del Partido Socialista de Melilla-PSOE que, en el tiempo transcurrido, ha supuesto un cambio profundo en la estructura de este partido.
A vuela pluma, se puede estar de acuerdo en que esta nueva etapa del PSME-PSOE se ha caracterizado por una ofensiva informativa que no tiene similitud en la actividad desarrollada en este sentido por las ejecutivas precedentes. Gracias a esta política de información hemos podido comprobar cómo han ido compareciendo públicamente todos los integrantes de la ejecutiva de Muñoz, así como los diferentes responsables o especialistas de cada área. Hay que reconocer que esta presencia pública ha constituido un cierto renacer en la imagen del partido que ha tenido, también, la suerte de disponer en el Gobierno central a compañeros de filas, hecho que se traduce en actividad pública.
Sin embargo, cabe preguntarse si actualmente el PSME-PSOE está realmente enraizado en la sociedad melillense, pues no existen datos claros que aseguren que la ciudadanía local se vea atraída por este partido en un porcentaje creciente que se acerque al obtenido en tiempos anteriores, cuando fue la formación más votada de la ciudad.
No descubrimos nada si señalamos que quizás una de las rémoras que ha tenido la ejecutiva de Muñoz es que casi todo el equipo proviene de cuadros sindicales, pues varios de sus miembros ya formaban grupo en la etapa de éste como secretario general de la UGT. Así, al menos, lo han destacado, una y otra vez, sus adversarios políticos, principalmente los cargos representativos del Partido Popular, como un defecto o debilidad, algo que no se entiende a no ser que se le de la lectura de que es un clan o un grupo cerrado. Sin embargo, por lo visto en comparecencias públicas, al menos, es numeroso. Bromas aparte, la experiencia en organización se puede convertir en un valor claro a la hora de hacer ver a la ciudadanía la solidez de una formación que aspira a gobernar.
También se achaca a esta ejecutiva que no ha encardinado con los afiliados veteranos aunque, bien es cierto, muchos de los socialistas notables de antaño dejaron la militancia activa en algunas de las crisis que vivió el partido. Periodos de inestabilidad que le llevaron de tener la mayoría absoluta en el Ayuntamiento a tan sólo dos diputados en la corporación 1999-2004. Quizás la crisis más grave fue la vivida en la primavera de 1995 que supuso que dirigentes socialistas musulmanes participaran en la creación de Coalición por Melilla, formación que hoy es el grupo mayoritario de la oposición en la Asamblea y que, se supone, es receptor de muchos de los votos que en otra hora eran destinados al PSME-PSOE.
Puede que la asignatura pendiente del PSME-PSOE esté ahí, en la recuperación del voto musulmán, o bereber, como prefiera el lector/a, porque no nos olvidemos: un gran tanto por ciento de la clase trabajadora de la ciudad pertenece a esta población que denominamos por su etnia o confesión religiosa. A nadie se le escapa que Coalición por Melilla, hasta el momento, ha sido la resultante, el cauce en el que se ha agrupado el descontento de esa población con el PMSE-PSOE. Sin embargo, transcurridos diez años desde su creación el panorama actual es diferente al de entonces: la cúpula de Coalición por Melilla se ha renovado muy poco y después de los devaneos que ha tenido en sus alianzas con otras formaciones políticas, desde el GIL a Izquierda Unida, pasando por un casi acuerdo pre-electoral con el PSME-PSOE, su votante está un poco desconcertado pero le es fiel porque no se encuentra representado en otras formaciones, PSME-PSOE y PP, principalmente.
Dejamos aquí, por ahora, el repaso "a vuela pluma" de forma incompleta porque quedan muchos más aspectos, entre ellos: la gestión del Gobierno central con respecto a Melilla y las crisis o hechos polémicos de los últimos tiempos; el balance de las actuaciones del Grupo Socialista en la Asamblea; la dificultad de hacer llegar mensajes claros a la ciudadanía ante la presión mediática del poder local;... pero, ese análisis, se lo dejamos a usted, lector/a, que dispone de esa información.