Ya comenzó la reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, a la que asistirán por vez primera como presidentes de los gobiernos respectivos José Luis Rodríguez Zapatero y Driss Jettú, una cumbre que tiene en su agenda problemas actuales como la inmigración ilegal, la repatriación de los menores marroquíes, el terrorismo... y otros tradicionales como la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, la delimitación de aguas territoriales, la pesca... etc
Decía esta mañana el especialista marroquí, Mohamed Zalhi, en declaraciones a Radio Nacional de España, que la celebración de las reuniones entre los dos Ejecutivos se ha notado en avances en los sectores de la cultura, la pesca y la economía y que son "una señal, un indício de que estamos abriendo nuevos horizontes de cooperación entre nuestros dos países. Sobre todo, después de momentos de tensión por motivos que considero erróneos". No obstante, Zalhi advirtió que todavía permanecen signos de desconfianza en la estructura mental del pueblo marroquí, pues cuando éste habla de las relaciones entre España y Marruecos siempre destaca el problema de Ceuta, Melilla y las Islas Chafarinas, así como también tiene en cuenta el rechazo de los habitantes de la otra orilla a los inmigrantes magrebíes.
El comentario de Zalhi es acertado por cuanto los melillenses sabemos que el problema estriba ahí, los marroquíes mantendrán sus reivindicaciones como las mantienen los españoles sobre Gibraltar y ese posicionamiento impedirá acuerdos que redunden en beneficio de la zona en que estamos ubicados. Sin embargo, en el conflicto del Peñon de Gibraltar se han dado pasos decisivos en el entendimiento económico e, incluso, se avanza en una aproximación de posturas mientras que el tema de la soberanía queda aplazado sin fecha. El Gobierno de Marruecos debería girar su posición como hizo el Gobierno español, presidido por Felipe González, cuando cambió la política que habían mantenido hasta entonces los gobiernos de Franco con respecto a Gibraltar. Sin embargo, también habría que apuntar como factor de obstáculo que en ambos litigios internacionales existen, bajo su superficie, grandes flujos económicos nada transparentes que impiden que se cambie la coyuntura actual, en un entorno en el cual el contrabando y el narcotráfico encuentran fácil acomodo.
Mientras, un día antes de la cumbre hispano-marroquí, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, fue recibido ayer en Uxda por el rey Mohamed VI de Marruecos. Villepin, nacido en Rabat en 1953 y cuyo padre era un senador representante de los franceses establecidos fuera del territorio metropolitano, declaró el pasado martes que "Francia es el abogado más fervoroso de Marruecos en la Unión Europea".
En fin, esperaremos los acuerdos que adopten quienes mueven los hilos del destino que afectará a Melilla y su entorno.