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La realidad y las nuevas formas

Archivado en La Nota de Melilla • Fecha: 25-09-2005 10:10:45

¡Menudo jarro de agua fría!. Todos lo sabíamos pero lo último que se pierde es la esperanza y cabía la posibilidad de que Marruecos admitiera que representantes de Ceuta y Melilla participaran en la Cumbre Hispano-marroquí. No obstante, si la noticia publicada por "El País" no erra, al parecer ni siquiera Marruecos ha tenido que expresar su voluntad porque el Gobierno español ha señalado como disculpa a su decisión que "Marruecos no aceptaría jamás la presencia en la cumbre de los representantes de territorios cuya soberanía reclama". Ante esta situación es de lamentar, como siempre, que perderemos los habitantes de las zonas limítrofes hispano-marroquí en el Norte de África y quizá más la región del Rif Oriental que, como siempre, quedará apartada del desarrollo cuando, por su ubicación e historia reciente, debería ser foco de atención especial y destino de inversiones. 

Sin embargo, no hay que ser tremendista y observar que en el caso de las cumbres con Francia también puede ocurrir algo parecido, según cuenta el citado diario: "las autoridades francesas han dejado claro que no quieren presidentes autonómicos en la cumbre hispano-francesa de noviembre" aunque, es evidente, las razones son bien distintas.
 
No obstante, a pesar de que no estén los representantes de las ciudades norteafricanas en la citada cumbre, en ésta se deberán afrontar temas polémicos que esperan soluciones: inmigración y menores, aguas territoriales, pesca... En concreto, destaca sobre todos, la inmigración que sigue siendo un problema que está de actualidad y todos los medios de comunicación mantienen su expectación sobre lo que está ocurriendo en estas latitudes. Aunque Marruecos no reconozca la frontera que normalmente denomina como "invisible", ésta es un problema no sólo para los melillenses sino para el conjunto de la Unión Europea que exige actuaciones inmediatas.
 
Por otro lado, la evidencia de que Marruecos no acepta relaciones oficiales con respecto a todo lo que significa Melilla no debería influírnos a nivel local en tomar decisiones que signifiquen dar la espalda públicamente al vecino país, todo lo contrario, deberíamos reforzar la diplomacia en el sentido de que Marruecos debe reconocer que estamos aquí y que, al margen de las históricas reivindicaciones sobre el territorio, la actual coyuntura exige acuerdos bilaterales que tiendan al beneficio de la zona. Sin embargo, tras la publicación de la decisión del Gobierno central, nos tememos que nuestros políticos locales se dediquen a reforzar las tesis radicales que han mostrado en los últimos tiempos y con ello conseguirán un mayor rechazo en el país vecino. 
 
El Gobierno local, que tan preocupado está siempre por el tema de la imagen y la comunicación, debería de iniciar una estrategia en este sentido y difundir la realidad de Melilla en los círculos de influencia marroquíes. Es difícil cambiar la percepción que tienen los marroquíes de la Melilla "ocupada y sustraída" pero no hay nada imposible, sólo aquello por lo que no se lucha. Los tiempos han cambiado y hay nuevas formas de defender los intereses de la ciudadanía.

Escrito por Miguel Gómez Bernardi
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