Tenía la intención de continuar el artículo anterior (ver Nota 09/02/2011) y escribir sobre los hechos y obras que a primera vista, gracias a la propaganda oficialista, suponen una mejora para nuestras condiciones de vida pero que, en realidad, suelen ser estructuras deficientes, cuando no obsoletas, y excesivamente caras para el beneficio social que dicen que se obtiene. Sin embargo, hay tantos temas en la actualidad local para analizar en estos días que su posible estudio sobrepasa en demasía al tiempo que quiero destinar a reflexionar en voz alta o en escritos públicos.
No obstante, y por seguir el hilo del artículo anterior antes de abordar otros temas, me resisto a dejar en silencio que no estoy de acuerdo con el proyecto del ejecutivo local sobre que en el antiguo edificio de Correos, sito en la calle Pablo Vallescá, se ubique la Escuela Universitaria de Enfermería. Me parece un sin sentido por unas razones claras. En primer lugar porque la citada escuela, por simple eficacia, debería ir cerca del nuevo Hospital Universitario que se construye en la parcela del antiguo Hospital Militar. Además, esta idea se refuerza cuando existe la posibilidad de que el Cuartel de Ingenieros (al otro lado de la calle del futuro hospital) sea liberado para uso civil. Esta oportunidad en el tiempo, según me cuentan, ya está siendo estudiada por la Universidad de Granada y pudiera ser viable que todo el Campus de Melilla se ubique allí. En segundo lugar, es incomprensible que el futuro centro tecnológico, destinado a las comunicaciones y desarrollo de nuevas tecnologías de la información, se vaya a construir a escasos cincuenta metros del citado edificio de Correos, el palacio de comunicaciones del pasado siglo XX que ha quedado en desuso y pendiente de rehabilitación. En cualquier otro lugar las Administraciones se hubieran puesto de acuerdo para adaptar un edificio de gran capacidad, que tuvo un uso similar en el pasado -las comunicaciones- a las exigencias de hoy en día en estos temas. Sin embargo, aquí, por aquello de que no existe cohabitación de los poderes, quedará pendiente de destino el edificio viejo y el nuevo se construirá en una zona donde todavía hay restos amurallados del cuarto recinto fortificado de Melilla la Vieja. Incomprensible destino de los fondos locales y europeos. Gasto excesivo y otros calificativos por el destino del patrimonio histórico.
También disiento de la propaganda que se ha efectuado sobre las obras de rehabilitación de la fachada del Palacio de la Asamblea y su adaptación para el acceso de personas con discapacidad física. Para esto último no hacía falta, en tiempos de crisis económica, gastar dinero en lo primero. Teniendo en cuenta, además, que el citado edificio tiene algún que otro problema en su estructura. Señalo esto último porque cada vez que se anda por la primera planta, en concreto por el Salón Dorado o las cercanías del despacho de Presidencia, da la sensación de que las vigas que soportan el piso deben ser elásticas, por aquello del vaivén que uno sufre. Los viejos del lugar siempre advierten del destino que tuvieron los edificios que se construyeron en la década de los cuarenta, cuando el estraperlo y la carestía eran la tónica habitual, ...
El pasado siempre hay que tenerlo en cuenta. Por ello recuerdo que antepasados me contaron hace tiempo que en Melilla llamaban "Ley del Cabo Tres Forcas" a la normativa que se aplicaba a aquellas personas a las que se enviaba a la península porque no eran gratas en la ciudad. Este hecho, que hoy sería inconstitucional porque iría en contra de la libertad de tránsito de las personas, y propia de los regímenes dictatoriales, parece que vuelve en versión del siglo XXI a sobrevolar Melilla. Ejemplos, que pueden ser entendidos como similares, se han deducido por algunos de las declaraciones efectuadas por miembros del ejecutivo local.
Por otra parte, del Toro de Osborne y su anunciada llegada a Melilla, que tanto ha difundido la propaganda oficialista, tan sólo me cabe expresar extrañeza porque una Administración pública favorezca la llegada de la publicidad de una empresa privada. Aunque la citada silueta sea patrimonio de la memoria de todo el Estado. No entiendo que se pierda el tiempo en historias de este tipo cuando hay tanto por hacer y escaso terreno público para disponer a uso ciudadano en una urbe tan pequeña.
Hasta aquí cumplo lo anunciado de referirme a determinados temas que ha tocado últimamente la propaganda oficialista. Retornaré con otros temas que están ahí entre las letras de los periódicos, las ondas hertzianas y los videos.
Saludos
Me entero por el Confidencialautonómico.com que varias compañías de transporte aéreo que operan en el aeropuerto internacional de Nador, situado en Mont Arruit, han dispuesto en el mercado distintas ofertas para los billetes de los trayectos que unen la ciudad marroquí con diferentes destinos en la Península Ibérica. Aunque ya me he referido en anteriores ocasiones a noticias similares a ésta, es una buena ocasión para pulsar teclas y expresarme, públicamente, sobre los diferentes acontecimientos que se han sucedido en Melilla en los últimos días porque la comparación, a veces, nos permite dimensionar el hecho noticiable.
De por sí, el que se pueda viajar a Málaga desde esta orilla del Mar de Alborán por tan sólo 10 euros, y en algunos casos por sólo seis euros, es una buena noticia pero llega a ser expectacular cuando uno busca en la página web de Iberia el precio de un billete para partir de esta ciudad en las próximas horas, pues llega a situarse este coste por encima de los doscientos euros, aunque, bien es cierto, si le aplicamos el descuento por residencia se reduce el precio en un 50 %. Las prisas se pagan porque, si realizamos la misma búsqueda para dentro de un mes, podemos encontrar para el mismo trayecto (en este caso Málaga) un billete con precio de 50 euros, también susceptible de ser bonificado con el citado 50%.
El ejemplo citado, además de dejarme con una sensación de impotencia ante los efectos del monopolio de facto en el transporte aéreo en la ciudad, me lleva a recordar los ecos de la reciente celebración de la Feria Internacional del Turismo (FITUR) a la que tan alegremente acude todos los años una representación del Gobierno melillense de turno (sin distinción de siglas porque todos han pasado por ahí). Y es que nos estamos acostumbrando en esta ciudad a beber sólo de la propaganda y a no analizar el contenido de lo escrito, o emitido, por la publicidad institucional que se desprende de lo difundido por los medios de comunicación fuertemente "conveniados" (o apoyados económicamente) por el poder local. Porque, en suma, el coste del billete del transporte aéreo que une a Melilla con la península sigue siendo muy alto, a pesar de que el Gobierno de la Ciudad Autónoma haya suscrito un convenio publicitario "sui generis", con la compañía aérea que presta el servicio, para que no nos sea tan gravoso a los ciudadanos salir volando de Melilla.
En realidad esto es lo que viene ocurriendo en los últimos tiempos: nos muestran una fachada decorada que a primera vista supone una mejora para nuestras condiciones de vida pero, en realidad, la estructura suele ser deficiente cuando no obsoleta o excesivamente cara para el beneficio social que se quiere obtener. Ejemplos de esta apreciación no faltan. Recuerdo que cuando se empezó a utilizar la nueva plaza de la Explanada de San Lorenzo supuso un éxito de acogida por parte de la ciudadanía ya que, antes, sólo había eso, una explanada sin urbanizar. Fue una buena idea darle a la nueva estructura el carácter multifuncional, "la imagen vendida" por los medios de comunicación, pero se olvidaron de que bajo esas cuantas hectáreas se podía haber "hecho ciudad" y construir un gran aparcamiento. Algo así como se hizo en Almería cuando se urbanizó la rambla del río. Se construyó entonces una infraestructura con un alto número de plazas de aparcamiento subterráneo que ha permitido que se peatonalice el centro urbano de la ciudad andaluza.
Sin embargo, aquí, el Gobierno local, llevado por las prisas de trasladar la Feria desde el Parque Hernández a la citada explanada, tan sólo dejó sin urbanizar un solar que, en un principio, estaba reservado para la construcción de una clínica. Después, cuando la iniciativa privada dejó en suspenso el uso sanitario de la parcela, el ejecutivo argumentó que construir un aparcamiento en este solar era muy caro y que, por ello, era mejor contratar la compra de unos setecientos aparcamientos en una promoción privada entre las avenidas de la Marina Española y de la Democracia. Mire, como que... no, no entiendo la rentabilidad de la decisión de nuestros gobernantes.
Y sin salirme de la zona, asimismo también me queda esta sensación de impotencia cuando analizo las obras de remodelación del Parque Hernández y el alto coste que han supuesto. Si yo no hubiera conocido el recinto y lo visitara por vez primera, podría llegar a decir que ha quedado muy bien. Sin embargo, dejando a un lado las canalizaciones, saneamientos, ..., en suma, la infraestructura no visible, el resultante de las obras es cuestionable por su alto precio y, sobre todo, porque no corresponde a la justificación que se dio en su momento para la acometida del proyecto. Nos dijeron entonces que, una vez que la Feria dejara el recinto, se iba a recuperar el diseño original y el carácter modernista del parque... Yo no sabía, viendo el resultado de muretes y arriates, que la piscina municipal, por ejemplo, tenga estilo modernista y lo califico así porque tiene el recubrimiento de pequeños azulejos cuadrados, los mismos que hoy inundan exageradamente el Parque Hernández. Y es que, quizás, algún poco estructurado intelectualmente vinculó estos pequeños fragmentos de cerámica con el modernismo de Gaudí, o el Parque Güell. ¡Vaya pifia estética, ni el "blanco España" produce tanto fulgor!, a diferencia del parque barcelonés donde priman los trozos irregulares de cerámica que, unidos con argamasa, constituyen un mosaico de gran cromatismo. Y aquí no cito a las polémicas fuentes porque ya se ha escrito mucho de ellas... a pesar del Gobierno.
Bueno, por hoy lo dejo, ya seguiremos con Correos, el toro, la ley de expulsión del Cabo Tres Forcas en versión del siglo XXI,...
Artículo informativo relacionado con este tema: http://www.elconfidencialautonomico.com/ceuta-y-melilla/viaje-a-la-peninsula-desde-10-euros-el-aeropuerto-marroqui-de-monte-arruit-y-sus-vuelos-low-cost-amenazan-la-actividad-aerea-de-melilla
Reconozco que me han impactado las declaraciones que efectuó la noche del pasado lunes el ex presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y del Partido Popular, Ignacio Velázquez Rivera, en el transcurso de la entrevista que le realizó Alberto Benzaquén en el programa "Lo que queda del día" de la emisora Cablemel Televisión.
Escribo "impactado" porque todavía no salgo de mi asombro por la dureza que se desprende de las palabras de Velázquez con respecto a la forma de hacer política de Juan José Imbroda, por el carácter personalista de su mando, y por la persecución que, al parecer, existe del histórico dirigente del PP.
No me debería sorprender que se acuse al "Imbrodismo" de acapararlo todo en esta ciudad y de no permitir la más mínima libertad en opinión e información, ya que en este espacio web lo hemos venido denunciando en solitario desde hace más de siete años, con especial detalle y exposición de la mediatización que sufren los medios de comunicación a través de los famosos convenios.
Sin embargo, sorprende que sea precisamente Velázquez quien lidere ahora un movimiento por la libertad y la democracia, tanto a nivel de partido como de la ciudad. Sorprende porque fue él, con aquella relación que mantenía con el editor del Melilla Hoy, quien puso los cimientos de la fusión de intereses del Gobierno Local y los medios de comunicación, salvo para negarle esos beneficios al naciente "Telegrama de Melilla" en 1992.
Una historia larga esa relación "poder local-medias" que tuvo su punto de inflexión y espectacular crecimiento durante el mandato de José Megías como valido del presidente de entonces de la Ciudad, Mustafa Aberchan, ya que fue cuando se acordaron los convenios actuales aunque, bien es cierto, en menores cantidades y de forma oral, no escrita. Sin embargo, durante el mandato de Ignacio Velázquez como consejero de Presidencia (hasta finales del 2001), ya con Imbroda de presidente de la Ciudad, los convenios se confirmaron, se dataron aunque, bien es cierto, no se firmaron hasta marzo de 2003. Lo que viene después ya es archiconocido y los resultados son evidentes: todos los "media" locales tienen en la Ciudad Autónoma su mejor cliente a excepción de Cablemel TV que no se ha contentado con lo que le han ofrecido en diferentes ocasiones desde el Gobierno local.
¿Por qué sorprenderse ahora de lo que ya ocurría en otros tiempos?. Por no retroceder a los tiempos del naciente "Telegrama", allá por los inicios de los noventa, aún recuerdo que cuando ejercía de redactor para la edición de Melilla del Diario Sur tenía que sortear todos los impedimentos de los miembros del Gobierno local, presidido por Velázquez, para obtener información, porque hasta en eso las preferencias por el diario Melilla Hoy (que a la sazón también controlaba los informativos de la televisión pública) eran claras.
Pero, en fin, Velázquez ni fue el primero, ni el único político que ha querido controlar a las empresas de la información, es moda extendida. Lo malo es que las empresas ya se han acostumbrado a ganar dinero de esa forma y lo que menos les interesa son los valores del periodismo que, entre otros, incluyen el control del poder público por aquello, al menos, de que gasta nuestro dinero. Es lo mínimo.
Bueno, por no extenderme más, bienvenida a Ignacio Velázquez al otro lado de la línea que delimita ¿la libertad de expresión?.
P.D.: Tengo que reconocer que aun en los momentos en que estuvo más encumbrado y rodeado de adláteres y pelotas, Velázquez siempre mantuvo el buen trato con todos los periodistas y fue un político educado y cortés. A diferencia de otros.
Artículo informativo relacionado con este tema: Cablemel Televisión se apunta un tanto informativo al entrevistar a Ignacio Velázquez quien define el Imbrodismo como un régimen (http://melillense.net/php/modules.php?name=News&file=article&sid=10387)
El próximo jueves, a las 20:30 horas, estaba prevista la celebración de la conferencia “Melilla, la última autonomía” a cargo de Ignacio Velázquez Rivera, primer presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla y último que ostentó el cargo de alcalde en solitario. El título de la conferencia y el conferenciante habían levantado el interés, no de las masas populares aunque sí de populares y adversarios de éstos, porque el largo camino que sufrieron Ceuta y Melilla, dieciocho años, para conseguir sus respectivos estatutos autonómicos es un tema interesante para ser analizado y porque Velázquez, que era dirigente del PP cuando fue apartado de la política por la justicia durante siete años, ha sido y todavía es un personaje público que deja estela por donde pasa.
Así, sin más, a la espera de la celebración del posible foro en un lugar adecuado para ello, el salón de actos del centro asociado de la UNED, y fomentado por la Asociación de Estudios Melillenses (AEM) con, al parecer (según consta en la publicidad del evento), la colaboración de la Consejería de Cultura, se esperaba la llegada de la fecha y hora. Sin embargo, se recibió hace dos días un correo electrónico de la AEM en el que se anunciaba que “por motivos ajenos a la organización” se suspendía la conferencia. A raíz de esta suspensión la diputada local de Coalición por Melilla, Dunia Almansouri, dio a entender ayer que el presidente de la Ciudad Autónoma y a la sazón del PP, Juan José Imbroda, tenía algo que ver con el cambio en las previsiones.
Por otra parte, el coordinador de UPyD, Emilio Guerra, en comunicado de prensa, señaló ayer que la Asociación de Estudios Melillenses -de la que es socio- entidad que en principio “invitó” a Velázquez para disertar sobre el Estatuto de la Ciudad, “ha hecho el más espantoso de los ridículos y se ha convertido en una institución títere más”, puesto que según el upedista “se han plegado a las presiones recibidas por el establishment para que no se celebrase la conferencia”, por lo que ha solicitado a su junta directiva “den las explicaciones oportunas con valentía, o de lo contrario, dimitan”.
Por último, para terminar la exposición sobre esta polémica de la suspensión, hay que señalar que hoy, en un artículo sobre el tema, el diario El Faro publica que Velázquez, a media tarde de ayer, envió una nota aclaratoria confirmando la celebración de la citada conferencia “en el Centro Asociado de la UNED en la que hablará sobre ‘Melilla, la última autonomía’. Una iniciativa impulsada por la Asociación Estudios de Melillenses, el Centro Asociado de la UNED y la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma”.
En caso de llevarse a cabo la conferencia no ha podido tener mejor campaña publicitaria pues ha levantado bastante interés y nadie duda que tiene un morbo especial tras la “posible” vuelta de Ignacio Velázquez a la ciudad. Sí, me imagino que usted ya lo sabe lector/a, ahí es donde subyace el enigma, Velázquez -parece ser- puede volver a Melilla a ejercer su profesión y con la bandera de libre en la solapa para poder militar en política y ejercer un cargo público.
Hay que recordar que Velázquez dejó la política activa en el invierno de 2001 a 2002, después de recuperar para su partido, el PP, el gobierno de la Ciudad Autónoma con una moción de censura a Mustafa Aberchan (a través de maniobras múltiples), tras sufrir una gran derrota electoral en 1999 (pasó de 14 a 5 diputados). Cumplió con ello la misión que al día siguiente de las Elecciones Locales se le encomendó desde la calle Génova de Madrid y, como consecuencia de esto, Juan José Imbroda llegó a la Presidencia que todavía hoy, después de pasar por las urnas en dos ocasiones bajo las siglas del PP, ostenta.
Conociendo a Velázquez, sobre todo en tiempos pasados, estoy convencido de que le tiene que divertir esta situación, así como los rumores que corren en la ciudad sobre la posibilidad de que puede liderar una nueva opción política en las próximas elecciones locales.
Así pues, la polémica y la diversión están servidas y por ello salgo de mi indolencia escritora para compartir con usted, lector/a, la expectación que en mí ha despertado el tema.
Saludos y hasta dentro de un tiempo ...
Nota anexa de actualización: Tras finalizar este artículo, Ignacio Velázquez ha sido entrevistado durante el informativo local de Radio Nacional de España y ha declarado, en primer lugar, su extrañeza por lo ocurrido y, en segundo lugar, ha dejado claro que ha sido y es fiel al Partido Popular y que prueba de ello es la actividad que desarrolla como militante en Granada. Por otro lado, Velázquez ha confirmado que la conferencia se celebrará en la misma fecha y hora aunque cambia de lugar: salón de actos del Campus de Melilla de la Universidad de Granada.
Horas despúes se recibe un correo electrónico con una nota aclaratoria de la dirección del centro asociado de la UNED en la que da su versión de lo acontecido (VER) y señala que "no ha denegado nada, ni ha prohibido nada".